Los retos del binomio Cloudera-Hortonworks, a examen

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Hace unos días se hacía pública la fusión entre las hasta ahora empresas rivales Cloudera y Hortonworks. Un movimiento acertado y necesario para su supervivencia, según IDG Research, que no soluciona el problema de fondo al que se enfrentan: la competencia de los gigantes de la nube.

Cloudera y Hortonworks, las dos grandes empresas nacidas en los últimos años al calor de Hadoop (framework de software que soporta aplicaciones distribuidas bajo licencia libre), anunciaban su fusión recientemente con el fin de crear un gran jugador de plataformas de datos para la gestión de datos híbridos en la nube. Una empresa de un valor en Bolsa de 5.200 millones de dólares, 720 millones de dólares en ingresos y una cartera de más de 2.500 clientes. Una unión que, aunque han vendido de ‘igual a igual’, está liderada claramente por Cloudera (con un 60% de la nueva compañía y cuyo CEO será el nuevo responsable de la compañía resultante de esta unión) y que beneficia, eso sí, a ambas organizaciones.

“La fusión de Cloudera y Hortonworks es acertada y adecuada; sin duda, una buena idea no solo para ellas, sino también para los clientes, a los que viene bien en un mercado tan fragmentado como este de open source contar con un gran proveedor de Hadoop”, explica a ComputerWorld Alberto Bellé, analista de IDG Research. Se trata de dos compañías muy complementarias por varios aspectos. Por un lado, por su oferta, pues mientras “Hortonworks se apoya en el internet de las cosas, Cloudera lo hace en machine learning; y mientras la primera es puro open source, Cloudera tiene oferta propia”, apunta. Pero también por la presencia geográfica que tienen ambas, siendo la de Cloudera mucho mayor, por la inversión realizada por Intel en la compañía.

Ambas empresas, además, se encuentran en un momento económico crítico. Sin ir más lejos, hace casi un año, en noviembre de 2017, las acciones de Hortonworks caían a su punto más bajo y en abril de este ejercicio caían un 40% las de Cloudera. “Ninguna de las dos tiene beneficios sino pérdidas, porque ambas se encuentran en fase de inversión”. De hecho, apunta el analista, por el complejo mercado al que se dirigen y la tecnología que venden, también muy complicada, son empresas que necesitan un inversor a largo plazo. “Ambas se han basado en la premisa del fuerte crecimiento del mercado de big data y la inteligencia artificial, pero la realidad es que dicho crecimiento no es tan rápido como se pensaba”. Los mercados de datos, apunta Bellé, no han crecido en virtud a las expectativas de ambos jugadores. De ahí que la unión sea una iniciativa positiva. No obstante, asevera el analista, el problema de fondo no se soluciona con esta operación.

La competencia real son los grandes de ‘cloud’
Como subraya el analista, el problema de fondo al que se enfrentan ambas compañías es que el mercado de inteligencia artificial y análisis de datos en el que juegan y que éstas empezaron ofreciendo apoyándose en Hadoop ha llegado a la nube. Y en este universo se encuentran gigantes como AWS, Google o Microsoft con los que es muy difícil competir. “Los rivales de la oferta de Cloudera-Hortonworks serán las soluciones en cloud que integren la inteligencia artificial, es decir, lo que ya están ofreciendo los grandes proveedores de la nube. Contra éstos, el nuevo binomio tendrá difícil luchar. Aunque ofrecen a los clientes integración con cloud, la realidad es que Hadoop está ideado para entornos on premise”, afirma el experto.

Además, insiste, Hadoop es un mercado muy complejo. “Requiere tener expertos de primer nivel en la organización que lo implante, profesionales que escasean, mientras que las soluciones cloud de inteligencia artificial son plug&play”. En definitiva, sentencia, “el grueso del mercado de inteligencia artificial va a ser en cloud e impulsado por los gigantes de este entorno”.

La buena noticia, según Bellé, es que aunque no alcancen un mercado tan ambicioso como el que deseaban, Cloudera y Hortonworks siempre tendrán un espacio, por ejemplo en proyectos como el del genoma humano o en empresas del sector farma o finanzas, donde la información que maneja es muy confidencial y, en el caso del primero, está muy ligada al I+D. “Será un nicho de mercado grande pero no el grueso del mercado, pues ambas empresas, ni siquiera ahora unidas, son tan grandes como para plantar cara a los gigantes de cloud”. Para Bellé, ninguno llega a tiempo y es imposible que compitan en simplicidad con la maquinaria de marketing de los grandes. “El mercado va hacia cloud y la inteligencia artificial embebida”.

Tampoco tendría sentido, según el experto, que otra gran empresa acabara comprando a ambas compañías. En España, recuerda el analista, mientras Cloudera sí tiene cierto soporte y fuerza comercial Hortonworks se apoya en Telefónica para comercializar sus soluciones, que tienen grandes empresas, como por ejemplo algún banco. “Pero tampoco en nuestro país estas empresas han crecido lo esperado”, apostilla Bellé.

IDG.es