Cinco tendencias de transformación digital para 2019

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Se espera que las empresas reduzcan su retórica de cambio a lo Big Bang a favor de un enfoque más reiterativo en innovación, un cambio hacia la gestión de productos y esfuerzos renovados en torno a la eficiencia operativa.

Los CIOs están sufriendo cierto cansancio de la transformación digital, pero no porque la frase haya sido usada en exceso para describir casi cualquier esfuerzo de modernización de TI. A los CIO les resulta difícil obtener soporte para grandes transformaciones, a lo Big Bang, por parte de directores ejecutivos y juntas que tienen poco interés por una larga espera en una era de disrupciones rápidas en los negocios.

En este sentido, muchas firmas, como General Electric, están fracasando en las transformaciones digitales de toda la empresa. Esto seguirá siendo un problema en 2019, ya que la inercia corporativa es un parón para las ambiciones elevadas de cambio, según Allen Bonde, analista de Forrester Research. Bonde, quien cree que la transformación digital requiere un cambio en las tecnologías, las habilidades y la cultura que ayuden a forjar nuevos modelos de negocios, dice que el enfoque Big Bang nunca fue la respuesta, a pesar del bombo que se le dio.

“Hay algo de cansancio en torno a la gran transformación digital y existe la necesidad de que los líderes de tecnología y de negocio electrónico hagan más pequeño este proceso”, explica Bonde. “Los ejecutivos ahora dicen: ‘Lo entendemos, vamos a sufrir un proceso disruptivo, pero ¿qué podemos hacer de forma rápida o más práctica?'”

Bonde comparte con CIO.com sus cinco principales predicciones de negocios digitales para 2019, y cómo los CIO pueden adaptarse a esos cambios.

1. La transformación digital se transforma en innovación enfocada
Las empresas se transformarán, pero a un ritmo más iterativo y medido. Hay que pensar en ciclos de innovación de 18 a 24 meses en lugar de largos recorridos de 5 a 7 años. Bonde cita los casos de Adidas y sus experimentos con zapatos impresos en 3D y Office Depot y las pruebas de servicios de marketing digital en sus tiendas, o la adopción de Metlife del software de inteligencia artificial (IA) y el despliegue de Synchrony de un chatbot. Cada uno de estos tiene como objetivo mejorar el servicio para los consumidores con conocimientos digitales.

En 2019, las empresas medirán un nuevo tipo de retorno de la inversión: el “retorno de la innovación”, y las tecnologías digitales se clasificarán según el beneficio para la empresa, dice Bonde. Hay que esperar que los KPI digitales desempeñen un papel cada vez más importante aquí. “La transformación lleva tiempo, está lejos de terminarse y necesita volver a sus raíces: pequeños fragmentos manejables de innovación que brindan beneficios tangibles”.

Bonde aconseja: buscar victorias rápidas, acumular capas y permitir a los líderes digitales construir sobre ellas. “El camino para hacer eso es la secuenciación, y cada uno debe pagarlo por sí mismo”, dice Bonde.

2. El retorno de la eficiencia operativa
Un enfoque más estricto en las operaciones de optimización complementará la mengua del vigor de la transformación digital, dice Bonde. En 2019, las empresas acelerarán la planificación de la recesión con un enfoque en las operaciones de digitalización que mejoren los resultados de los clientes y proporcionen productividad.

Si bien la transformación centrada en el cliente seguirá buscando crecimiento en la primera línea, los CIO seguirán una línea más dura en los costes finales. El CIO buscará cerrar proyectos de vanidad ejecutiva y orquestar la autoentrega siempre que sea posible. “Los resultados son importantes, particularmente aquellos que prometen una influencia máxima al combinar eficiencia, deleite del cliente y rentabilidad”, dice Bonde.

Bonde sugiere: los CIO deberían centrarse en reducir la expansión, a menudo poco manejable, de las aplicaciones de software-como-servicio que se ejecutaron a causa de las concesiones hechas al ‘shadow IT’. “Es un buen momento para hacer inventario y si un servicio SaaS no está generando un valor, el CIO debería desactivarlo”, dice Bonde.

3. La gestión del producto llega a lo grande
En 2018, los CIO han comenzado a hablar sobre cómo evolucionar de la gestión de TI basada en proyectos a la basada en productos, cuadrándolo con las tendencias en el desarrollo ágil, los giros hacia los servicios de TI XaaS (todo-como-servicio) y un mayor enfoque en el soporte y la facilitación de las hojas de ruta de los clientes.

A medida que crece la obsesión por los clientes de los CIO, cabe esperar que los roles centrados en el producto, incluidos los diseñadores digitales, los gerentes de producto y los “gerentes de experiencia”, se conviertan en el área de mayor interés en 2019, dice Bonde. Por ejemplo, las empresas deben contratar gerentes de productos que puedan transitar en la línea entre marketing y TI y establecer un vínculo, mediando en disputas y encontrando nuevos caminos a los mercados.

Bonde advierte: el truco es asegurarse de que el product manager no se alinee demasiado con la parte de ingeniería a costa de cerrar nuestro marketing, asegurándose de que la “voz del cliente” no se pierda, lo que podría perjudicar a la empresa. “Si la gestión del producto está muy estrechamente unida a la parte de ingeniería, puede ser difícil establecer una asociación”, dice Bonde.

4. El auge de las plataformas B2B y el comercio
El sector empresarial ha sabido por mucho tiempo que la economía se está centrando en la plataforma, gracias a la proliferación de API y tecnologías en la nube. La adquisición por parte de Salesforce.com del especialista en centros de API MuleSoft subraya esta tendencia. Las empresas se duplicarán aquí, buscando escalar plataformas. “Más allá de pensar en los puntos de contacto digitales como un simple canal de consumidores, las compañías buscarán nuevas eficiencias en sus interacciones con los proveedores y distribuidores, mientras que estos mismos distribuidores intentarán blindar sus datos de mercado y conocimientos como una protección contra la desintermediación”, dice Bonde.

Bonde recomienda: Al elaborar su estrategia de plataforma, hay que dejar de tratar los datos como un “secreto de estado” y compartirlos con distribuidores y proveedores. “Pueden ser excelentes socios de datos”, dice Bonde. “Si no, se debe trabajar con ellos incluso mientras se trabaja en torno a ellos”.

5. La IA se integrará más en la pila digital
La expectación alrededor de la IA es innegable. Desde la automatización inteligente hasta los asistentes virtuales y el análisis de fraudes, prácticamente todas las empresas están explorando la IA de una u otra forma. Pero a medida que los proveedores integren cada vez más la inteligencia artificial a través de sus pilas de tecnología, se eliminará parte de la experimentación que los CIO se sienten presionados para realizar en sus empresas.

Bonde cita la tecnología Sensei AI de Adobe, que facilita los lanzamientos de campañas en marketing, así como a IBM Watson, que toca todo, desde salud a predicción del clima, como ejemplos. “No podemos influir en el exceso de hype, eso se resolverá a medida que la financiación se haga más difícil”, dice Bonde. “Pero veremos que la inteligencia artificial está más integrada en los procesos y herramientas digitales”. Es el caso de los motores de recomendación basados en IA, la gestión de contenido y los sistemas de planificación de la cadena de suministro.

Bonde aconseja: ignorar el bombo y buscar éxitos rápidos. En 2019, los líderes digitales deberían trabajar con sus homólogos en operaciones y marketing para automatizar los procesos de back-end y optimizar el trabajo diario de los equipos de primera línea.

Ese golpe rápido, la mentalidad de innovación por iteración, cierra el ciclo de la llamada de Bonde para que las empresas reduzcan el alcance de la transformación digital.

“Se trata de usar el pensamiento ágil y de diseño para inspirar cambios que se sumen a algo bueno”, dice Bonde. “2019 es el momento de centrarse en la digitalización de las experiencias al servicio de los clientes, utilizando la tecnología y los socios en ella para crear ganancias a corto plazo que apuntalen la ambición a largo plazo”.

IDG.es