El cibercrimen cuesta US$600.000 millones a la economía mundial

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La cifra supone un aumento con respecto a los últimos datos, de 2014, cuando el impacto se calculaba en US$445.000 millones.

Un estudio elaborado en conjunto entre McAfee y el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) ha calculado el impacto del cibercrimen a nivel global.

El titular es imponente: según las investigaciones llevadas a cabo, el cibercrimen cuesta casi US$600.000 millones a la economía mundial, aproximadamente el 0,8% del PBI global. El último informe, de 2014, revelaba pérdidas de US$445.000 millones.

Para poner una cifra al impacto del cibercrimen a escala global los elementos que los estudiosos han tenido en cuenta han sido los costes derivados de: la pérdida de IP y de la información confidencial de la empresa, los fraudes online, delitos financieros y robo de información personal; la manipulación financiera a empresas cotizadas, el coste de securizar redes, recuperarse de ciberataques y comprar seguros; la interrupción de la producción y servicios y por último los riesgos a nivel de reputación.

Los bancos siguen siendo el blanco preferido de los cibercriminales y los estados-nación, las fuentes más peligrosas y activas. “Nuestra investigación ha confirmado el liderazgo de Rusia en el cibercrimen”, ha declarado Steve Grobman, CTO de McAfee. “Corea del Norte ocupa el segundo lugar debido al robo de criptomonedas” y le siguen países como Brasil, India o Vietnam.

La escalada del cibercrimen y de su impacto económico en los últimos años se debe en gran parte a la profesionalización de los ciberdelincuentes, concluye el documento. La criminalidad online es ahora “más eficiente, menos arriesgada, más rentable y más fácil de llevar a cabo que nunca”, opina Grobman.

Para hacer frente a esta realidad los expertos recomiendan sobre todo más medidas políticas, muchas de ellas recogidas en el Convenido de Budapest, sobre ciberseguridad. En concreto, piden más cooperación entre agencias policiales internacionales, la mejora de la recopilación de datos por parte de autoridades, coordinación y estandarización de requisitos de ciberseguridad y presión sobre los centros de cibercrimen.

IDG.es

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