El software en el mundo se renueva cada 20 años

"Todo el software que existe hoy cambiará como consecuencia de blockchain"

0
351

La informática del mundo es joven, y aún así le ha dado tiempo para renovarse completamente. Nada queda del software con el que el hombre llegó a la luna en la década de 1960. Ni siquiera está en un museo, y la principal razón es que los medios que almacenaban el software hoy no existen, seguramente han perdido todos los datos, pero lo más importante es que ni siquiera hay conectado un sistema que permita leerlo. en 1980 inició un cambio que no tuvo vuelta atrás, un enfoque que no suele ocurrir en otras tecnologías, solo en informática, todo se renovó.

Primera revolución: el PC
En la década de 1980 IBM y Bill Gates (sí quizá Microsoft) abrieron las puertas del software con la puesta en el mercado del PC (computador personal), que por cierto hoy subsiste el hardware si bien no se ejecuta ni uno de los programas que se instalaron en un inicio. Bill Gates aportó un enfoque nuevo en el sistema operativo, uno que daba independencia a los programadores, y nos permitía hacer piezas de software a nuestro gusto, siempre y cuando fueran en texto y para ser vistos en pantallas con luces verdes o ámbar.

Yo empecé a programar en el año 1987, es cuando hice mis primeros programas y cuando accedí a los primeros equipos normalmente conectados directamente a un t.v.

Durante dos décadas se desarrollaron paquetes de ofimática, software para organizar el día, y juegos, muchos juegos. Nada, ninguno de esos programas está vivo. Yo tiré hace al menos 10 años todos los disquetes en los que guardé algún programa, seguro que ya no había datos «vivos» en el dispositivo de almacenamiento, de todas formas, no habría podido leerlo, y si hubiese podido no hay un sistema operativo hoy capaz de ejecutarlo.

Los programas se ejecutaban en los mismos PCs. En esta época se compraban en cajas y se instalaban primero en discos «blandos» y después en discos «duros». Nada de eso existe.

Segunda revolución: Internet
En la historia reciente de la sociedad hay un antes y un después de Internet. Todavía recuerdo cuando leí la publicación de Bill Gates «Negocios a la velocidad del pensamiento», lo publicó en el año 2000 y en ese mismo libro puede verse su propio conflicto entre reconocer que se había equivocado cuando dijo que Internet no era «la supercarretera de la información», y el saber que todo lo que había creado Microsoft sería necesario hacerlo una vez más.

La predicción más importante para mí la hizo la revista Wired cuando a todos nos costaba conectar un modem a las líneas telefónicas para acceder a Internet, dijo «en el futuro lo difícil no será conectarse sino desconectarse». Pocas veces se ha dicho algo tan cierto. Solo hay que ver la generación que nació en esas fechas, los llamados millennials quienes no tienen la capacidad de desconectarse.

Microsoft propuso en 1997 usar Internet Explorer como interfaz en el sistema operativo, una idea brillante. Tuve la oportunidad de probar una versión menos que beta en la oficina de Miami. La idea fue tan buena que le trajo muchas multas, pues sumado a su sistema operativo se convertía prácticamente en el monopolio de Internet.

A partir de la llegada de Internet y conforme fue más fácil acceder a la red el software se transformó cada vez más, hasta que hoy día usamos el software principalmente en modo servicio vía Internet. La mayoría de programas se acceden conectados por medio de un navegador. El CRM, el correo electrónico, las herramientas de edición, en fin, poco instalamos hoy en el PC. Todos dependemos de «la nube» y gracias a Cloud Computing nos movemos sin mayor trauma.

Pero insisto, hoy no queda ni un solo programa de la era anterior.

Tercera revolución: Blockchain
Quienes más saben de Blockchain dicen (en mi opinión con razón) que las siglas que hoy usamos como B.C. (antes de Cristo) para diferenciar una época, cambiarán a diferenciar el antes y el después de Blockchain.

Hay que entender además que blockchain no sería nada sin Internet, por lo que la dependencia de Internet es también una fortaleza de la cadena de bloques (blockchain).

La dependencia de Internet y el hecho de que no somos capaces de desconectarnos genera otro tipo de problemas, como es la ciberseguridad, la capacidad de hacer transacciones en un medio inseguro.

Cuando entramos a una tienda por primera vez, tanto el tendero como el cliente se fían del billete con el que se ha de pagar, porque ninguno se conoce. La confianza es mayor en el billete directamente proporcional a la seguridad general de la zona donde se hace la transacción. Quiero decir que no se puede pagar con tarjeta en una zona de guerra, nadie se fia de nadie pero sí se fían de los billetes.

«Todo el software que existe hoy cambiará como consecuencia de blockchain»

Mis amigos de la ciberseguridad llevan al menos cinco años advirtiendo a todos que ya estamos en una ciberguerra, porque los ataques ocurren a diario, en todo momento, en Internet, y es en ese mismo espacio donde haremos nuestras transacciones, negocios, conocemos personas, y damos seguimiento a alimentos, y vigilamos nuestros hogares. Es un hecho contradictorio hacer negocios en un entorno hostil.

Blockchain aparece y ofrece una tecnología que nos permite hacer negocios con desconocidos, intercambiar bienes y servicios globalmente, sin preocuparnos por la otra parte, y en Internet. No es la solución a todo, Internet tampoco lo era, pero la dependencia que genera Internet lleva al planeta a una nueva dependencia como consecuencia: la cadena de bloques.

No exagero. Todo el software que existe hoy cambiará como consecuencia de blockchain. Por qué he de fiarme de la base de datos de Recursos Humanos escrita y con permisos de alterarse por humanos, si puede automatizarse para que no mienta jamás, y para que guarde el registro para siempre.

Basta con ver la prensa, no la especializada, la prensa en general. Blockchain está en boca de todos. Los supermercados podrán confiar en su proveedor, y los proveedores en el reparto justo. Los intermediarios aportarán valor o sus servicios no serán requeridos. Los gobiernos están dando dinero para las startups que presenten ideas basadas en blockchain, no saben por qué, pero saben que viene y que cuando llegue se queda. En dos años será imparable, y en cinco años será un hecho, en diez años será un estándar y nadie hablará de ello. Honestamente, no he contado ni un 10% de lo que trae esta revolución.

Marlon Molina, Director de Computerworld University – IDG.es

Artículo anteriorLas plataformas cloud, catalizadoras de la transformación digital
Artículo siguienteCloud empresarial: 5 tendencias para el 2019