Caso Apple: cuando el ciclo de innovación llega a su fin

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La revisión a la baja de sus previsiones de resultados para el primer trimestre de 2019 ha llevado a un desplome en bolsa de la compañía de Cupertino.

El comienzo de año de Apple está siendo de lo más agitado. Apenas en el segundo día del mes de enero su CEO, Tim Cook, daba a sus inversores la noticia de que la compañía había revisado a la baja sus previsiones de ingresos para el primer trimestre del año. Si en la presentación de los anteriores resultados calculaban que facturarían entre 89.000 y 93.000 millones entre noviembre y diciembre, Cook reducía ahora esa cifra a los 84.000 millones de dólares.

El anuncio tenía un importante efecto en la cotización de la firma de Cupertino, que perdía casi un 10% de su valor en las operaciones tras el anuncio. El jueves, las acciones de la compañía caían a su nivel más bajo desde julio de 2017: 142,19 dólares, y la jornada se cerraba con el dudoso honor de contar como el peor día en el parqué de Apple de los últimos seis años, según apuntaba la CNBC. De superar en agosto el billón de dólares, la capitalización bursátil de la creadora del iPhone se sitúa a viernes por debajo de los 675.000 millones.

Las razones bajo las que Cook justifica el recorte son una mezcla de factores macroeconómicos y propios. Por la parte de causas externas se alude a las debilidades en ciertos mercados emergentes (especialmente con la desaceleración de la economía china), que han sido mayores de las esperadas. Por la parte del producto, la explicación de Cook gira, fundamentalmente, alrededor del iPhone: de hecho, es el principal origen del descenso de ingresos. Caen las ventas en China y otros mercados emergentes, pero en otros nichos ya desarrollados tampoco han registrado los resultados esperados.

Aquí Cook apunta una explicación más detallada: esto no solo se debe a los factores macroeconómicos de las economías extranjeras, sino que, reconoce, hay otros elementos vinculados. En el mercado de Estados Unidos, por ejemplo, los consumidores están reajustando su demanda a la reducción de los subsidios de operadores. Además, la fortaleza del dólar estadounidense ha provocado un aumento de precios. Parte de los clientes habituales de Apple están cambiando sus hábitos, optando por reemplazar la batería de sus iPhone antiguos antes de renovar todo el terminal.

Apple ha hecho de la innovación tecnológica y el diseño de vanguardia su imagen de marca. Pero en el actual entorno competitivo, en el que aumentan los actores en el mercado con propuestas atrayentes, y en el que los ciclos de vida de los productos se han ido alargando, la reducción de las previsiones trimestrales sirven como recordatorio de que no se puede vivir de rentas. Ni siquiera Apple, a quien muchas voces llevan varias líneas de iPhone acusando de ampliar el precio por encima de las actualizaciones tecnológicas que ofrecen. Como señalan desde la agencia Bloomberg, había indicadores que hacían dudar de la situación de la compañía, como el anuncio de que no iban a reportar las ventas de unidades del iPhone o el recorte en las previsiones de algunos de sus proveedores.

Pero la revisión de sus previsiones ha detonado las alarmas. ¿Se ha terminado la era de Apple y, con ella, una era de innovación?, se preguntaban en el diario The New York Times. La empresa ha sido la líder en el desarrollo de smartphones y de todo el ecosistema que lo integran, como las aplicaciones y plataformas colaborativas, pero este ciclo está llegando a su fin y aún no está claro cuál será el próximo gran vector innovador en el sector tecnológico; y si Apple está preparada o tiene hueco para él en su negocio. El terremoto que ha producido tanto en el sector como en los mercados el anuncio de Apple debe servir como recordatorio de que todo llega a su final, y para poder sobrevivir, no llega con estar a la última, ni con innovar por innovar, sino que la innovación debe ser parte de una estrategia flexible y cuidada.

IDG.es