El vehículo autónomo gana en aceptación entre los consumidores

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Un informe de Capgemini detecta que más de la mitad de los usuarios espera emplear un vehículo de este tipo en un plazo máximo de cinco años.

El impulso a la conectividad y al IoT que se espera de la mano de la tecnología 5G, que favorecerá el auge en las comunicaciones V2V, preparan un escenario favorable al desarrollo del vehículo autónomo. Un escenario que tendrá, además, buena acogida por parte de los usuarios. Así lo apunta un nuevo estudio del Instituto de Investigación de Capgemini, que detecta que la mayoría de los consumidores tienen buenas perspectivas ante la llegada de estos vehículos.

El informe The Autonomous Car: A Consumer Perspective ha encuestado a alrededor de 5.500 consumidores y 280 compañías de seis países para analizar las expectativas de los usuarios sobre los vehículos autónomos. Una investigación que apunta a que esta tecnología tendrá buena acogida: un 59% de participantes esperan su llegada con “anticipación” y, a cinco años vista, un 52% preferirían emplear estos vehículos a los tradicionales. Actualmente, este último porcentaje está en el 25%.

Sobre su visión del vehículo autónomo, los usuarios consideran que es algo más que una forma de transporte y esperan que mejore sus vidas, con lo que se deriva un cambio en la percepción de la movilidad. Se apunta hacia posibilidades como la recogida de otros pasajeros o el uso de estos vehículos para hacer recados o con determinadas misiones.

Entre otras ventajas que se derivan del uso de vehículos autónomos, los usuarios prevén una mejora en el consumo eficiente de combustible y la reducción de emisiones. Además, esperan que les suponga un ahorro de tiempo que cifran en seis horas y media a la semana. Ese tiempo lo quieren emplear en socializar, desconectar de las herramientas digitales para disfrutar la ruta o realizar actividades para su forma física. Esto vincula el auge de la industria autónoma en conducción a otros sectores, como el del entretenimiento, el retail o salud.

Los consumidores son conscientes de que estos cambios tendrán un coste añadido y parecen dispuestos a asumirlo. Un 56% de participantes dice que pagaría hasta un 20% más por un vehículo autónomo que por uno propio.

Las altas expectativas y el optimismo sobre su llegada no quita que no haya obstáculos para la adopción de este tipo de vehículos. Para los participantes, será clave para que empiecen a utilizar este transporte la seguridad del vehículo y de los sistemas digitales ante posibles ciberataques, además de su respuesta a situaciones imprevistas.

IDG.es