Nueve mentiras que los profesionales de TI se dicen a sí mismos

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En un entorno tan rápidamente transformable como el tecnológico, existe el peligro de quedarse atrasado o desactualizado y, lo que es peor, no darse cuenta.

Es fácil caer en el autoengaño cuando se trata de la propia carrera profesional. Se ve cómo los compañeros consiguen promociones y avanzan en su perfil laboral, con nuevos e interesantes proyectos. Mientras, la trayectoria propia apenas recibe estímulos, o son del mismo tipo. Si nunca se encaja en ninguna oportunidad, no se mejora ni se reciben impulsos, quizás sea conveniente repasar algunos de los supuestos sobre la propia carrera para comprobar que no se ha caído en la rutina o si realmente se reúnen las condiciones profesionales para seguir medrando.

Paul Heltzel repasa en CIO.com algunas de las mentiras sobre el propio perfil en las que los profesionales TI caen cuando entran en esta situación de, dicen, “piloto automático”.

“Todavía estoy en la onda”
Si han dejado de llamarle cuando hay problemas, si la persona preferida para las tareas que antes desempeñaba ahora es otra, quizás hay que analizar los motivos por los que esto pasa. Para eso, lo ideal es demandar información —y escucharla de verdad—, para poder saber qué se puede mejorar.

“Mis habilidades se demandan”
La brecha de habilidades técnicas en puestos tecnológicos puede ser una oportunidad… si se sabe cómo aprovecharlo. Para esto se requiere una actualización periódica de estos conocimientos o de los proyectos en los que se está implicado, para evitar quedarse obsoleto o entrar en la rutina.

“Es mi industria la que está fallando”
Cuando la carrera no va bien, es fácil caer en el error de desviar la atención del perfil propio y atribuírlo a la situación del sector. Pero si trabaja en TI, lo habitual es que haya distintas vías por las que ampliar las perspectivas laborales. Siempre y cuando, claro, se esté preparado para afrontar esta renovación de habilidades —y debería estarse, apuntan—.

“Voy al ritmo adecuado”
Si, trabajando en el sector, uno se encuentra con términos de la industria y nuevas tecnologías que no son familiares, debería sonar la señal de alerta. Esto es signo de que no se mantiene correctamente al día.

“Soy indispensable”
Hay determinadas actitudes que pueden resultar problemáticas. Estar cómodo en una posición, mantenerla durante un periodo prolongado, puede llevar a pensar que se tiene un conocimiento tan íntimo de la empresa que no se le puede reemplazar —o a adoptar otras posturas complicadas, como a desdeñar nuevas tendencias como una moda—. Pero esto no es así, y conviene mantener una actitud abierta ante el desafío y los cambios.

“Tengo la jubilación a tiro de piedra”
Aunque esté cerca el momento de retirarse, no debe caerse en la complacencia. No hay puestos garantizados, y de no mantenerse actualizado nada asegura la posición.

“Los beneficios valen la pena”
Mantenerse en un trabajo que no es profesionalmente acertado porque se piensa únicamente en los beneficios económicos puede resultar un error importante. Se frena el desarrollo de nuevas habilidades, se cae en el estancamiento y, en el momento en que se quiera salir de ahí, las dificultades van a ser mayores cuanto más tiempo se pase. Hay que tener en cuenta otros elementos, como el desarrollo de habilidades blandas o los programas de carrera.

“Vale la pena aguantar hasta el final”
Seguir adelante sin un proyecto claro, con una trayectoria lineal basada en, puramente, permanecer en el puesto, es en raras ocasiones un factor para el éxito. Hay que abrirse a nuevas posibilidades. Si no, “es posible que se haya mantenido en el negocio de coche de caballos mientras el mundo se ha trasladado a los coches autónomos”.

“Estoy demasiado ocupado para cambiar”
El día a día quema, en cualquier profesión. Y en un sector como el de TI, que parte de su rutina incluye solucionar problemas, “apagar fuegos”, puede enterrar al profesional en un bucle en el que nunca se plantee hacia dónde va su carrera y qué opciones tiene. Si no tiene tiempo para mantenerse actualizado en el sector, quizás haya que buscar huecos extra… o replantearse el modelo de trabajo.

IDG.es