La transformación digital de Shell: de la IA a la cultura empresarial

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La colaboración de la compañía con Microsoft empieza a mostrar su potencial con aplicaciones como la prevención de riesgos o el adelantarse en mantenimiento.

La compañía energética Shell ha apostado por un proceso de digitalización en el que está haciendo especial hincapié en la aplicación del ‘edge inteligente’, en una combinación de herramientas de IA, ‘machine learning’, ‘edge computing’ e IoT en la que va de la mano del gigante del software Microsoft. Esta relación está revelándose ya en la forma de  aplicaciones prácticas de la tecnología para distintas partes del negocio.

Mediante la plataforma de inteligencia artificial C3 IoT y Microsoft Azure, Shell quiere desplegar la plataforma Shell AI para realizar mantenimiento predictivo en los equipos de varias de sus instalaciones, como los centros de producción en alta mar, refinerías o pozos petrolíferos. Este tipo de mecanismos permiten adelantarse a posibles incidentes en el sistema, gestionar con antelación determinadas operaciones de soporte y minimizar los tiempos de inactividad.

Uno de los casos de uso ya probados se localiza en dos estaciones de servicio de Tailandia y Singapur, donde Shell aprovecha el análisis automático de las imágenes de las cámaras de seguridad para detectar riesgos y acciones potencialmente peligrosas, como conducción temeraria, robos o personas que fuman. Así, el procesamiento en el extremo permite que el sistema tenga la velocidad necesaria como para responder en tiempo real a estas situaciones.

El uso de herramientas de visión inteligente tiene aplicación en otras de las áreas de actividad de la compañía energética. Por ejemplo, en proyectos de construcción, para señalar cuándo los empleados no están usando el equipo de seguridad adecuado, o para inspeccionar el equipamiento que se encuentra en el fondo del mar.

El empleo del ‘edge computing’ es esencial en todos estos supuestos, debido al amplio volumen de datos que manejan. «Todos y cada uno de nuestros puntos de venta tienen una media de seis cámaras que capturan unos 200 megabytes de datos por segundo», explica Daniel Jeavons, Data Science General Manager de Shell. «Si tratas de cargar todo eso en la nube, rápidamente se convierte en algo inmanejable».

Otra de las herramientas integradas es Azure Databricks, gracias a la que los científicos de datos de Shell aplican tecnologías extendidas de código abierto que de otro modo requerirían de un elevado grado de trabajo y seguimiento y que así ven simplificada su gestión.

El ‘machine learning’ se canaliza, entre otros usos, para optimizar la forma en que se perforan los pozos horizontales. Con el trabajo de los propios especialistas de la energética en IA se ha desarrollado la plataforma Shell Geodesic, en la que han empleado tecnología de Bonsai, una firma de Microsoft. Esto mejora la precisión en las perforaciones gracias a su simulador, que cuenta con una interfaz fácil de usar y un conjunto de algoritmos de aprendizaje automático que permiten a geólogos y perforadores tener una mejor visión de las capas de petróleo y gas.

La firma completa este proceso con la evolución de la cultura empresarial, por la vía de la modernización de la comunicación interna entre equipos y plantilla. Para esto han integrado herramientas de Microsoft 365, como el servicio de vídeo corporativo Stream con el que se conectan los miembros de la dirección y sus trabajadores. Las plataformas de mensajería y comunidad ayudan a mantenerse en contacto entre equipos y a compartir experiencias.

IDG.es