La tecnología de reconocimiento facial se refina mientras sigue el debate sobre su uso

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Amazon anuncia que su sistema es ya capaz de reconocer el miedo y Facebook se enfrenta a una demanda colectiva por mal uso de datos en su desarrollo.

La aplicación de tecnología de reconocimiento facial tiene un historial de polémicas asociadas. Por un lado están las vinculadas a su desarrollo, en donde se cruzan los problemas de sesgo con el uso de datos personales. Por otro, está el uso de esta herramienta vinculado a las fuerzas del orden. Son dos aspectos que han suscitado cuestiones públicas sobre hacia dónde se dirige este desarrollo y que ahora vuelven a tomar actualidad de la mano de dos de las empresas implicadas en su evolución: Amazon y Facebook.

El gigante del ecommerce cuenta con su tecnología Rekognition, que permite analizar imágenes y vídeos para extraer metadatos sobre los rostros detectados en cuanto a género, franja etaria, atributos, puntos de referencia y también emociones. Precisamente en esta última categoría se ha producido el último avance de Amazon. La corporación acaba de anunciar que han conseguido agregar al rango de siete emociones que ya se identificaban una nueva: el miedo. Además han optimizado la precisión en la detección de las otras (felicidad, tristeza, enojo, sorpresa, disgusto, calma y confusión) y han mejorado el cálculo de la franja de edad a la que pertenece la persona estudiada. Rekognition añadía recientemente nuevas funcionalidades a través de las que detecta contenido violento o perturbador y mejoraba sus capacidades para detectar desnudos en las imágenes o vídeos.

Amazon ha sido objeto de controversia en los últimos meses por su decisión de vender su software de reconocimiento facial a los organismos policiales de Estados Unidos. Una decisión que le granjeaba las críticas de varios organismos de derechos civiles y protestas de su propia plantilla. Este es un tema especialmente sensible; de hecho, varias localidades, entre ellas San Francisco, han prohibido ya el uso de esta tecnología por las agencias de seguridad. En Amazon, en la última cita anual de accionistas, un grupo de inversores planteó —sin éxito— que dejasen de vender su software a agencias gubernamentales. Y es que aquí tiene un filón de clientes que no dejan de solicitar estas herramientas: la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos acaba de publicar el borrador de un futuro acuerdo de compra global, estimado en 960 millones de dólares, con el que espera expandir su uso de la tecnología de reconocimiento facial.

Problemas en el desarrollo del reconocimiento facial
Pero la polémica con esta herramienta no viene solo con su aplicación, sino también en su desarrollo, como acaba de probarse con el varapalo judicial a Facebook. A principios de agosto, un tribunal de San Francisco rechazaba los intentos de la red social de evitar una demanda colectiva, que les acusa de recopilar y almacenar ilegalmente datos biométricos de millones de usuarios sin su consentimiento.

Los demandantes son un grupo de usuarios del estado de Illinois, recoge Reuters, que dicen que la compañía violó la Ley de Privacidad de la Información Biométrica del territorio a través de la función de etiquetado. Facebook apeló para evitar que la demanda se gestionase en la forma de protesta colectiva, pero la corte ha permitido que el caso siga adelante, con lo que la red social se enfrenta a un posible juicio que podría suponerle miles de millones de dólares.

En el debate sobre si la tecnología debe ceñirse a un marco ético o contar con regulación propia, las tecnológicas están divididas. Mientras Amazon continúa con su desarrollo, Facebook se enfrenta a problemas y grandes corporaciones como Microsoft y Google han mostrado sus reticencias. Pero la propia compañía de Alphabet ha tenido que acudir a los tribunales acusada de usar datos personales para su herramienta, en su caso con fallo a favor de la corporación. Acciones que definen un panorama complejo, que con total seguridad va a seguir dando que hablar en los próximos tiempos.

IDG.es