¿Qué nos depara la automatización?

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La probabilidad de que los robots, la automatización y la inteligencia artificial acaben con grandes sectores de la fuerza laboral en un futuro próximo es quizás exagerada pero ¿Hay motivos para preocuparse?

Ante el avance de la tecnología y la automatización, una parte importante de la sociedad muestra cierto rechazo por la posibilidad de que ‘los robots nos quiten el trabajo’. Si bien es poco probable que esto ocurra como tal, lo que sí es necesario son nuevas políticas y nuevas formas de entender la actualidad, tal y como expone un nuevo informe del MIT que representa las conclusiones iniciales del Grupo de Trabajo sobre el Trabajo del Futuro.

«Creemos que la gente es pesimista porque está en lo cierto. Si bien no hay escasez de puestos de trabajo, las ganancias se han distribuido de forma tan desigual que la mayoría de la gente no se ha beneficiado mucho» comenta David Autor, jefe asociado del Departamento de Economía en el MIT.

La probabilidad de que los robots, la automatización y la inteligencia artificial acaben con grandes sectores de la fuerza laboral en un futuro próximo es exagerada, según el grupo de trabajo, pero sí hay motivos para preocuparse por el impacto de las nuevas tecnologías en el mercado laboral.

Además, el informe hace hincapié en que, en un momento de desigualdad histórica de los ingresos, un problema crítico no es tanto la falta de empleo, sino la baja calidad de muchos de ellos y la consiguiente falta de carreras profesionales viables para muchas personas, en particular para los trabajadores que carecen de títulos universitarios.

Así pues, sabiendo esto, el trabajo del futuro puede ser moldeado de manera beneficiosa por las nuevas políticas, el apoyo renovado a la mano de obra y las instituciones reformadas, no sólo por las nuevas tecnologías. En términos generales, según el informe, el capitalismo debe abordar los intereses tanto de los trabajadores como de los accionistas.

En este contexto la pregunta es ¿qué nos deparan las próximas décadas de automatización?. Como se explica en el informe, algunas innovaciones tecnológicas son ampliamente productivas, mientras que otras son meramente «tecnologías similares», un término acuñado por los economistas Daron Acemoglu, del MIT, y Pascual Restrepo, de la Universidad de Boston, para describir tecnologías que sustituyen a los trabajadores sin mejorar notablemente los servicios o aumentar la productividad.

«La era digital ha tenido tecnologías fabulosas para la complementariedad de las competencias, pero también tecnologías similares para todos los demás. No todas las innovaciones que aumentan la productividad desplazan a los trabajadores, y no todas las innovaciones que desplazan a los trabajadores hacen mucho por la productividad» explican los economistas.

«Las tecnologías encarnan los valores de quienes las fabrican, y las políticas que construimos en torno a ellas pueden influir profundamente en su impacto. Por lo tanto, que el resultado sea inclusivo o exclusivo, justo o laissez-faire, depende de todos nosotros» comentó el Presidente del MIT, L. Rafael Reif.

Actualmente, el desempleo en los EE.UU. es bajo, pero los trabajadores tienen una ansiedad considerable, de múltiples fuentes y una de ellas es la tecnología. Según una encuesta realizada en 2018 por el Pew Research Center reveló que entre el 65 y el 90% de los encuestados en los países industrializados piensan que los ordenadores y los robots se harán cargo de muchos de los trabajos realizados por los seres humanos, mientras que menos de un tercio piensa que estas tecnologías darán lugar a trabajos mejor remunerados. Otra preocupación de los trabajadores es el estancamiento de los ingresos. «El crecimiento persistente de la cantidad de puestos de trabajo no ha ido acompañado de un crecimiento equivalente de la calidad de los puestos de trabajo», afirma el informe del grupo de trabajo.

Dada la trayectoria mixta de las últimas cuatro décadas, ¿el advenimiento de la robótica y la IA anuncia un futuro más brillante, o más oscuro? El informe del MIT sugiere que la respuesta depende de cómo los seres humanos den forma a ese futuro. Las tecnologías nuevas y emergentes aumentarán la producción económica agregada e impulsarán la riqueza, y ofrecerán a las personas la posibilidad de mejorar su nivel de vida, sus condiciones de trabajo, su seguridad económica, su salud y su longevidad. Sin embargo, el informe señala que el hecho de que la sociedad se dé cuenta de este potencial depende fundamentalmente de las instituciones que transforman la riqueza agregada en una mayor prosperidad compartida, en lugar de una creciente desigualdad.

IDG.es