Puntos clave en la adopción de entornos de nube híbrida

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El desarrollo de una estrategia que combine cloud pública y privada no está exento de riesgos, por lo que deben contemplarse una serie de aspectos para favorecer su implementación.

La nube híbrida es uno de los modelos de adopción de cloud que más interés está recibiendo en los últimos tiempos. Esto es, en gran medida, gracias a que el empleo de nubes privadas y públicas permite adecuar el reparto de cargas de trabajo para situar aquellas críticas o con necesidades especiales en entornos on premise y otras en plataformas públicas, garantizando así la protección de activos, la agilidad y la funcionalidad.

Esto no significa que en los modelos híbridos sea todo positivo. También hay factores conflictivos y retos, como recuerdan desde la firma Capgemini. Entre los principales desafíos que plantea la adopción de la nube híbrida está la mayor complejidad en la gestión de proveedores, la necesidad de cobertura de seguridad adicional, los cambios vinculados a los procesos comerciales y otros posibles problemas en el tratamiento de datos, como su soberanía y gobierno o las limitaciones en su movimiento.

Aun enfrentando estos riesgos, la combinación de cloud ayuda a generar organizaciones con mayor orientación al dato, garantes de las normativas de privacidad y seguridad, en las que la TI se posiciona como impulsora del negocio. Desde Capgemini apuntan varios factores que son clave en el desarrollo de una estrategia de nube híbrida exitosa, como es contar con una plataforma de habilitación clara en la nube para múltiples cloud públicas, a la vez que con entornos de nube privados y en local modernizados para cumplir con las capacidades operativas, similares a las del primer tipo.

Otra de las necesidades que debe cumplir es la dotación de grandes capacidades de monitoreo y orquestación, altamente automatizadas y con visibilidad operativa en tiempo real, que faciliten simultáneamente consistencia en diferentes entornos. En una línea similar, tienen que contar con capacidades de integración en múltiples entornos y un ecosistema de herramientas múltiples.

Entre los requerimientos básicos para Capgemini estaría la existencia de un modelo operativo de última generación, que permita la extensibilidad a las tendencias crecientes en torno a DevSecOps, orientado a la información e impulsado por IA, edge computing e IoT. Todo esto exigirá la necesidad de un nuevo conjunto de KPI de infraestructura y de métricas. Se debe optar por un desarrollo completamente nuevo, en el que se aproveche la portabilidad de contenedores y microservicios y la arquitectura sin servidor donde sea posible.

Por último, la firma de análisis destaca el papel de la seguridad, que debe garantizarse mediante modelos estrictos que sigan todos los requisitos de cumplimiento de datos y red.

IDG.es