Termómetros conectados, la vía para rastrear la COVID-19

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Mediante la tecnología IoT, la compañía Kinsa proporciona una posible ventana al control de la enfermedad.

Una compañía llamada Kinsa está aprovechando la tecnología del Internet de las cosas (IoT) para crear una red de termómetros conectados que recojan una enorme cantidad de datos sanitarios anónimos que podrían ofrecer una visión de las pandemias actuales y futuras.

El fundador y director general de la compañía, Inder Singh, dijo que la capacidad de rastrear los niveles de fiebre en los EE.UU. en tiempo casi real podría ser una pieza crucial de información tanto para el público en general como para los responsables de la toma de decisiones en el sector de la salud y el gobierno.

La tecnología de red del sistema es relativamente sencilla: el termómetro se conecta vía Bluetooth a una aplicación en el teléfono del usuario, que reporta datos anónimos a la nube de Kinsa a través de Internet. Singh subraya que la empresa sólo organiza los datos a nivel de condado y afirma que identificar a los individuos a través de los datos de Kinsa es más o menos imposible: «No estamos proveyendo PII, no estamos proveyendo datos identificados». Añade: «La aplicación sólo te guía a los cuidados y servicios que necesitas».

Con la lectura de la temperatura y alguna información demográfica básica sobre la persona a la que se le tomó la temperatura y sus otros síntomas, la aplicación puede ofrecer una orientación rudimentaria sobre si es necesario o no visitar al médico y si en la zona del usuario se observan niveles inusuales de fiebre.

Sin embargo, el valor real está en los datos agregados que Kinsa analiza y desglosa en su Mapa del Clima de Salud de los EE.UU., recogido de los más de un millón de termómetros del ecosistema de la empresa. La idea, según Singh, es proporcionar al público una forma de tomar decisiones más informadas sobre su salud. «Es muy participativo», dijo. «Todo el mundo recibe los datos, y todo el mundo puede responder».

Kinsa sigue vendiendo sus termómetros directamente a los consumidores, pero hay planes en marcha para que la empresa colabore más estrechamente con los gobiernos locales, las autoridades sanitarias e incluso los distritos escolares. Singh dijo que Kinsa ya se está asociando con dos estados de EE.UU. y varios gobiernos municipales, incluyendo San Agustín, Florida.

«Nuestra esperanza es que podamos averiguar cómo construir un modelo escalable; nunca vamos a escalar globalmente con sólo vender termómetros de 20 dólares», dijo. El objetivo es que se extienda lo suficiente como para que el producto pueda actuar como un sistema de alerta temprana significativo para el sector de la salud.

IDG.es