Los planes del IoT para rescatar a la aviación

Airbus está explorando sensores de IoT para detectar a pasajeros que darían positivo en la prueba del COVID-19.

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Koinku, empresa de biotecnología que desarrolla sensores para detectar explosivos y otras sustancias químicas en aviones y aeropuertos, trabaja con Airbus para crear un sensor que podría detectar a los pasajeros que den positivo en la prueba de COVID-19.

Ambas compañías trabajan ya desde 2017 en un equipo sin contacto que detecta sustancias químicas, y lo que hacen ahora es adaptar esa tecnología para detectar patógenos. Por eso, el objetivo es identificar olores en el aliento o el sudor, que son marcadores químicos que indican la presencia de la infección COVID-19. «La mayoría de las infecciones y enfermedades causan leves cambios en la composición de nuestro aliento y sudor, que luego producen olores distintivos», admite Osh Agabi, CEO y fundador de Koinku «Si podemos detectar esos olores, podemos detectar la presencia de esas infecciones», prosigue.

Las compañías esperan identificar marcadores específicos del nuevo coronavirus y un sensor IOT equipado con receptores de olores genéticamente diseñados que puedan detectarlos. «Esos receptores examinan las moléculas del aire y producen una señal cuando entran en contacto con los compuestos moleculares del peligro o amenaza que han sido programados para detectar», explica aquel ejecutivo.

En su opinión, los pasajeros serían examinados caminando por un corredor cerrado donde se desplegarían los sensores. «Al programar el ADN de las células que componen estos receptores para que reaccionen a los compuestos que aparecen en el aliento o el sudor de las personas infectadas, creemos que seremos capaces de detectar de forma rápida y fiable el COVID-19 y determinar si una persona está infectada», incide.

De hecho, ya se están utilizando otros tipos de detectores sin contacto, incluyendo cámaras de temperatura de la piel elevada (EST).

En este sentido, el principal aeropuerto de Italia, el Leonardo da Vinci, ha adquirido tres cascos de imágenes térmicas con la intención de usarlos para detectar personas con fiebre. El aeropuerto ya disponía de escáneres térmicos fijos y ha pedido más. Los pasajeros que son detectados con temperaturas potencialmente altas son obligados a realizar un examen médico adicional.

Es más, en opinión de KC Wearable, una empresa de Shenzhen (China) que fabrica aquellos cascos, pueden ser usados por el personal y a distancia de los pasajeros<, y también FLIR Systems, que fabrica cámaras térmicas, admite que ha habido un aumento de la demanda para que se utilicen en el examen EST. «Aunque estas cámaras térmicas no pueden detectar o diagnosticar ningún tipo de condición médica, las cámaras sirven como una herramienta eficaz para identificar las temperaturas elevadas de la piel», explican desde aquella compañía.

Incluso su CEO, Jim Cannon, ya ha comentado que «muchas empresas están buscando instalar esta tecnología en sus instalaciones en previsión de levantar los pedidos de refugio en el lugar. General Motors es una de ellas”.

IDG.es