Trump quiere cambiar la legislación que protege a las RRSS

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Tras poner en duda Twitter la fiabilidad de un tuit del Presidente de los Estados Unidos, éste quiere emprender acciones para que las RRSS no se beneficien de la Sección 230 del Acta de decencia de la comunicaciones que les permite a éstas moderar el contenido que se publica en sus plataformas.

Hace tiempo que Trump tiene abierta su guerra particular en el terreno digital, concretamente en las redes sociales, con especial atención a Twitter, donde esta semana la disputa ha aumentado cuando la red social puso por primera vez un aviso en un tuit del presidente de los Estados Unidos, alertando que era un contenido «sin fundamento».

Tras este acontecimiento Donald Trump no tardó en actuar y ha anunciado una nueva legislación con la que regular las redes sociales, empezando por Facebook o Twitter.

Según anunció el presidente, el Fiscal General de los Estados Unidos William Barr comenzará a redactar la legislación «inmediatamente» para regular las empresas de medios sociales.

El tuit cuestionado era el siguiente:

Ya el pasado miércoles Reuters informó sobre el plan de la Casa Blanca para modificar la Sección 230 basado en una copia de un borrador de orden ejecutiva que los expertos dijeron que era poco probable que sobreviviera al escrutinio legal. La versión final de la orden publicada el jueves no tenía cambios importantes, excepto la propuesta de una legislación federal. La Sección 230 del Acta de decencia de la comunicaciones fue creada en 1996, y es la que permite a compañías que funcionen en internet, como es el caso de las redes sociales, moderar el contenido que se publica en sus plataformas mientras al mismo tiempo están protegidas de pagar las consecuencias o ser demandadas por el contenido que se publica en estos servicios.

«El crecimiento de las plataformas online en los últimos años plantea importantes cuestiones sobre la aplicación de los ideales de la Primera Enmienda a la tecnología de las comunicaciones modernas»

«En un país que por mucho tiempo ha apreciado la libertad de expresión, no podemos permitir que un número limitado de plataformas en línea escojan a mano el discurso que los estadounidenses pueden acceder y transmitir en Internet. Esta práctica es fundamentalmente antiamericana y antidemocrática. Cuando las grandes y poderosas compañías de medios sociales censuran las opiniones con las que no están de acuerdo, ejercen un poder peligroso. Dejan de funcionar como tableros de anuncios pasivos, y deben ser vistos y tratados como creadores de contenido» explicó la Casa Blanca en un comunicado.

«El crecimiento de las plataformas online en los últimos años plantea importantes cuestiones sobre la aplicación de los ideales de la Primera Enmienda a la tecnología de las comunicaciones modernas. Hoy en día, muchos estadounidenses siguen las noticias, se mantienen en contacto con sus amigos y familiares y comparten sus puntos de vista sobre los acontecimientos actuales a través de los medios sociales y otras plataformas en línea. Twitter, Facebook, Instagram y YouTube ejercen un poder inmenso, si no sin precedentes, para dar forma a la interpretación de los eventos públicos; para censurar, borrar o desaparecer información; y para controlar lo que la gente ve o no ve» continuaba el comunicado.

La Sección 230 del Acta de decencia de la comunicaciones es la que permite a las redes sociales, moderar el contenido que se publica en sus plataformas

Desde Twitter se ha llamado a la orden «un enfoque reaccionario y politizado de una ley histórica» y dijo que los intentos de debilitar la Sección 230 «amenazarían el futuro del discurso en línea». Por su parte Jack Dorsey, director ejecutivo de Twitter, dijo que los tweets del presidente «pueden hacer pensar a la gente que no necesitan registrarse para obtener una boleta electoral». «Nuestra intención es conectar los puntos de las declaraciones conflictivas y mostrar la información en disputa para que la gente pueda juzgar por sí misma».

También Google se ha pronunciado al respecto alegando que la orden dañaría «la economía de Estados Unidos». Por su parte un portavoz de Facebook dijo que «alentaría a las plataformas a censurar cualquier cosa que pudiera ofender a alguien».

Por otro lado, Jack Balkin, profesor de derecho constitucional de la Universidad de Yale, dijo que «el presidente está tratando de asustar, coaccionar, engatusar a las empresas de medios sociales para que lo dejen en paz y no hagan lo que Twitter acaba de hacer con él».

IDG.es