Las redes adquieren un papel esencial como consecuencia del COVID-19

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El último ‘Ericsson Mobility Report’ espera que el número de suscripciones de 5G alcance los 190 millones para finales de 2020.

El 5G está en auge. Así lo estipula el último informe Ericsson, que espera que el número de suscripciones alcance los 190 millones para finales del presente año, y los 2800 millones para finales de 2025.

Aunque el crecimiento de las suscripciones de 5G se ha visto ralentizado por culpa del 5G en algunos mercados, el balance final se puede considerar positivo gracias a la existencia de otros mercados en los que se está acelerando. Esto es lo que ha llevado a Ericsson a incrementar su previsión de suscripciones mundiales de 5G para finales del 2020.

“El éxito del 5G no puede medirse únicamente por el número de suscripciones, sino que su impacto deberá juzgarse en última instancia por los beneficios que aporte a las personas y a las empresas”, explica Fredrik Jejdling, vicepresidente ejecutivo y jefe de Redes de Ericsson. “El 5G se creó para la innovación y esta crisis ha puesto de relieve el verdadero valor de la conectividad y el papel que puede desempeñar en la reactivación de las economías”.

En palabras de Jejdling, “la propagación del COVID-19 ha cambiado la rutina diaria de millones de personas de todo el mundo que, en muchos casos, han pasado a trabajar o estudiar desde casa. Esto ha provocado un rápido desplazamiento del tráfico de red de las zonas comerciales a las residenciales. El último informe Ericsson Mobility Report revela que las redes móviles y fijas tienen un papel cada vez más importante en la infraestructura crítica”.

Además de esta tendencia, el último Ericsson Mobility Report también analiza en detalle el papel de las redes y de la infraestructura digital para mantener las sociedades en funcionamiento y las familias conectadas durante la pandemia del COVID-19.

El valor de la infraestructura digital
Por otro lado, los cambios de comportamiento debidos a las medidas de confinamiento impuestas han causado cambios medibles en el uso de las redes fijas y móviles. La mayor parte del incremento del tráfico ha sido absorbido por las redes residenciales fijas, que han experimentado un crecimiento de entre el 20 y el 100%. Pero muchos proveedores de servicios también han advertido un pico en la demanda de su red móvil.

Es más, según el reciente estudio Ericsson Consumer Lab, el 83% de los encuestados de once países afirma que las TIC han sido de gran ayuda para afrontar el confinamiento. Los resultados muestran un aumento en la adopción y el uso de servicios de TIC, como aplicaciones de e-learning y bienestar, que han ayudado a los consumidores a adaptarse a la nueva realidad, con ayuda de la conectividad.

De cara al futuro, mientras que el 57% prevé ahorrar para ganar seguridad económica, un tercio tiene previsto invertir en el 5G y en mejorar la banda ancha de sus hogares para estar mejor preparados en caso de un potencial rebrote de COVID-19.

El FWA gana protagonismo
Por último, se prevé que las conexiones de acceso inalámbrico fijo (FWA) lleguen casi a los 160 millones para finales del 2025, lo que equivale a un 25% del tráfico de datos mundial de las redes móviles. A finales del 2019, se estimó que el tráfico de datos del FWA se situaría alrededor del 15% del total de todo el mundo. Ahora se prevé que se multiplique prácticamente por ocho y que alcance los 53 exabytes para el 2025, lo que corresponde a un 25% del tráfico de datos mundial de las redes móviles.

El FWA, a través de 4G o 5G, es una alternativa cada vez más rentable para ofrecer banda ancha y existen varios factores que impulsan su mercado: la demanda de servicios digitales por parte de consumidores y empresas, y los programas y subsidios impulsados por el gobierno.

IDG.es