11 razones para odiar la nube

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Cuando la primera lista de precios llegó de las compañías en la nube, todos reaccionaron como un niño en una tienda de dulces con un billete de 100 dólares. No hay razón para ponerse a pensar mucho sobre las ventajas y desventajas cuando puede tomar todo lo que quieras. Muchos precios de la nube se encuentran por debajo de un centavo. ¿Cómo puede equivocarse si el precio se redondea a cero?

Esos días ya pasaron. Muchos de nosotros ya hemos sobrevivido a muchas difíciles reuniones con contadores a los que les llegó la factura mensual de la nube y golpearon la alarma de emergencia general. Los precios pueden ser bajos, pero suman cantidades significativas. Así que nos sentamos alrededor de la mesa preguntándonos por qué. ¿Hay alguna manera de evitar eso? ¿Hay algo que podamos hacer?  ¿Hay alguna palanca secreta de la cual podamos tirar? ¿Un dial secreto para girar?

Netflix puede ser el mejor ejemplo de una empresa que prospera en la nube. Todos los viernes y sábados por la noche, la demanda comienza a dispararse ya que es el momento en que la gente quiere relajarse. Netflix genera miles de nuevas instancias para manejar la carga, y luego las desactiva unas horas más tarde cuando la gente se va a la cama. Una semana tiene 168 horas, pero Netflix solo paga por sus máquinas en las pocas horas que sus clientes las necesitan.

Sin embargo, no todos los trabajos tienen picos y valles tan maravillosamente diferenciables. Si va a ejecutar las instancias 24×7, bueno, las ventajas de la nube comienzan a desvanecerse porque el precio puede ser alto, incluso después de los descuentos.

A continuación 11 razones para que el resto de nosotros odiemos el modelo de la nube.

Es difícil dividir los costos
Si compra un servidor, es todo suyo y por tanto paga el 100% del costo. Si quiere compartir un servidor, bueno, tiene que dividir los recursos. Dividir los costos uniformemente es algo que solo funciona en un restaurante, e incluso entonces la gente que no pidió alcohol se irá enojada.

Tratar de ser preciso sobre los costos de la nube es sorprendentemente difícil para un producto commodity. ¿El trabajo en horario estelar debe costar lo mismo que el cómputo en segundo plano que se puede interrumpir y aplazar? ¿Qué pasa si la empresa eléctrica cobra menos por la electricidad en las noches o, quizás, en días soleados cuando la granja solar está llena de electrones? ¿Qué pasa si un cliente quiere un acuerdo de nivel de servicio, pero el otro está dispuesto a ser más relajado con el tiempo de inactividad?

Las empresas de nube han tratado de ‘estimar/adivinar’ un precio que sea lo suficientemente bajo como para captar la atención de los clientes, pero lo suficientemente alto como para tener un margen de beneficio decente. Así llegaron a una manera de dividir el costo de una máquina en muchas rebanadas delgadas, pero eso no significa que hicieron mucho más que calcularlo ‘al ojo’.

Las arquitecturas modernas fomentan el consumo
A los matemáticos les gusta reflexionar sobre la paradoja de Banach-Tarski, un extraño teorema que es más conocido como la «paradoja del frejol y el sol”. Es un truco de prestidigitación algorítmico por el cual un frejol puede ser cortado en un número finito de piezas y luego ser reensamblado hasta ser tan grande como el Sol. Por supuesto que no funcionaría en el mundo real, pero todo tiene sentido en el inframundo de la topología.

A veces se siente como si la nube animara este juego. El enfoque arquitectónico de moda en el desarrollo es dividir su gran aplicación individual en docenas o tal vez cientos de servicios diferentes, cada uno ejecutándose varias veces como contenedores unidos por Kubernetes. La buena noticia es que cuando la carga sube, Kubernetes interviene y comienza a comprar nuevas instancias para mantener a todos contentos. La mala noticia es que ningún humano puede seguir cuántos contenedores o instancias se ejecutan a la vez. Nuestro conocimiento de esto está literalmente nublado, al menos hasta que llega la factura. Lo que una vez fue una pequeña y hermosa aplicación que se ejecutaba en un servidor, ahora está generando facturas tan grandes como el Sol.

Lo gratuito puede salir caro
A todos nos gustan las cosas gratis. Dar a los desarrolladores la oportunidad de probar su producto de forma gratuita es la mejor forma de marketing. Pero en algún momento, alguien tiene que pagar y es difícil de manejar ese gran paso de gratuito a pagado. ¡Puede ser solo centavos, pero el aumento sobre una base porcentual es infinito!

Toda la diversión gratuita hace que sea difícil para los desarrolladores predecir los costos reales. Hay muchas historias de empresas devastadas por las adversidades de la vida, que provienen de la obsesión viral de la multitud digital. Todo el mundo aplaude cuando el contenido se vuelve viral, pero entonces la factura llega a fin de mes y es mucho más grande. Parecía barato cuando era gratis.

Los buenos productos son trampas pegajosas
La nube puede ejemplificar la libertad, pero de alguna manera nos quedamos atados a ella de todos modos. Por ejemplo, los buenos desarrolladores intentan convertir su aplicación en la instancia más pequeña y barata. Funciona bien por un tiempo, pero luego la carga se dispara cuando algo se vuelve viral, o llegan las compras de algún feriado importante. El equipo de devops incrementará debidamente la RAM o las CPU virtuales y todo estará bien de nuevo, pero a menos que el equipo de devops esté al tanto de las cosas, las configuraciones se establecerán a los precios más altos.

El efecto es aún más prominente en el espacio en disco asignado a cada instancia. A menudo es fácil agregar más espacio, pero es difícil reducirlo, incluso si el espacio en disco no se utiliza. Hay 23 pasos en esta guía en particular para reducir el tamaño de su volumen.

A veces la ubicación importa
Los centros de datos en la nube no tienen direcciones fijas y parecen apenas conectados al planeta Tierra. Están flotando en alguna región oculta.

A veces, sin embargo, la ubicación hace la diferencia con el precio. Alibaba, por ejemplo, cobra más por las instancias que se ejecutan en suelo chino. Amazon cobra 0,0056 dólares por hora por una máquina t3.nano en Ohio, pero 0,0062 dólares en el norte de California. Este índice de precios de Azure muestra que los precios en Norte Central de Estados Unidos pueden ser la mitad de los precios de Sur Central de Estados Unidos.

¿Es porque los bienes raíces son más caros en algunos lugares? ¿Los impuestos son más altos? ¿La electricidad? Tal vez no queremos gastar tiempo en entender esto. Se supone que la nube nos libera de estas preocupaciones terrenales.

Los descuentos requieren de compromiso
Uno de los grandes argumentos de venta de la nube, es que uno puede encender las máquinas cuando lo desee y usarlas durante el tiempo que necesite. Se trata de libertad. Pero uno termina pagando caro por esta flexibilidad. La lista de precios regular crece mucho a medida que avanza, usted tendrá que comprometerse a muchas cosas para reducir ese precio. Algunas de las empresas de nube no solicitan un compromiso literal porque aplican los descuentos por volumen automáticamente, pero el efecto es el mismo. Como dicen los polos, «La libertad no es gratis”.

Salir es más difícil de lo que parece
La primera vez que configura una máquina en la nube, es tan fácil entrar. Las redes son rápidas y a menudo no se cobra nada por traer los datos a la nube. Sin embargo, sacar los datos no es tan fácil. No es que esté prohibido; es solo que el mecanismo no es tan fluido.

Esto hace que sea difícil aprovechar las diferencias de precios trasladando el cómputo a los centros de datos más baratos. Si su carga de trabajo es pesada en cómputo y ligera en el acceso a los datos, no es difícil crear nuevas máquinas donde el precio es barato. Pero si desea mover datos, se está creando la necesidad de pagar por el flujo a través de la red. A menudo, los medidores cuentan los bytes que salen y le envían una factura por «salida de datos”.

A veces es solo código abierto
Las empresas de nube son muy innovadoras, pero a veces simplemente envuelven un proyecto de código abierto con un nombre inteligente y luego lo revenden como un «servicio”. No es que no sea justo. No solo los servidores cuestan dinero. Mantener el software instalado, actualizado, seguro y funcionando sin problemas lleva tiempo y requiere de habilidad. Algunos proyectos de código abierto se resienten con las empresas de nube que ganan dinero de esta manera y otros las ven como socios potenciales.

La pregunta difícil para los equipos de desarrollo es si el servicio de pago es una buena oferta. Muchas veces es mucho más barato que conseguir que algunos miembros del equipo tengan que adquirir aún más conocimientos esotéricos. Pero si alguien entiende el software, configurar su propia máquina puede ser mucho más barato. Esto es especialmente cierto si su patrón de uso alcanza las partes costosas de la ecuación de precios del proveedor de nube.

Muerte por mil líneas de artículos
Las empresas de nube no son sociedades secretas que le envían una factura mágica cada mes sin explicación. De ninguna manera. Usted recibe muchos detalles sobre los miles, millones, o tal vez incluso miles de millones de eventos que se suman a esa factura. Puede cortarlos y dividirlos con su propio software de informes durante todo el día. Pero incluso después de un fin de semana largo con hojas de cálculo y generadores de informes, la mayoría de nosotros nos quedamos rascándonos la cabeza y diciendo: «Dios, eso es más de lo que pensaba”.

Los detalles están todos allí, pero eso no ayuda a dar el salto cognitivo a una explicación. Tiene que hacerlo usted mismo y cuando empieza a vadear en los interminables registros, se da cuenta de que los datos se interponen en el camino. La verdad no le hace libre. Simplemente le da millones de datos para analizar.

Realmente nadie sabe el precio adecuado
La lista de precios parece tranquilizadora porque los números significan ciencia, especialmente cuando hay tantos dígitos de precisión. Pero los precios reflejan una pequeña porción de una enorme canasta de costos commodity cambiantes. El precio que pagamos agrupa los precios de los bienes raíces, electricidad, hardware informático, personal de ingeniería e impuestos federales, estatales y locales. Ah, y también las donas de los viernes. Todos estos costos cambian periódicamente, a veces drásticamente. Sin embargo, el modelo de negocio es ocultar todo esto y simplemente ofrecer un precio agradable y plano por minuto o incluso por segundo. ¿Cómo puede un precio ser el correcto?

Nosotros pedimos esto
A los humanos les gusta levantar las manos cuando sienten frustración y culpar a alguien o algo más. La nube, sin embargo, es la suma total de los deseos de cada departamento de TI. Nosotros pedimos la transparencia de la facturación. Nosotros pedimos ser caprichosos y comprar cuando nos impulsa ese capricho. Nosotros pedimos libertad sin compromisos. Nosotros pedimos conseguir lo que queramos con tan solo unos clics. Luego llega la factura y toda la transparencia de una tabulación exhaustiva no hace que sea más fácil de pagar.

Esta es la paradoja esencial de la economía de la computación en la nube. El mundo nunca había tenido tanta transparencia de precios y tanta comprensión numérica profunda de ninguna parte de la economía. Pero cuando llega la factura, seguimos sentados allí como un marinero al final de su permiso para bajar a tierra, preguntándose adónde se fue todo el dinero. Lo sabemos, pero no lo sabemos.

Peter Wayner InfoWorld – CIOPeru.pe