El software israelí Pegasus ha sido utilizado para espiar a periodistas y activistas de todo el globo

Una investigación de 17 medios de comunicación, Amnistía Internacional y Forbidden Stories, revela cómo, de una lista de 50.000 números de teléfono han conseguido hackear a al menos 37 personas relacionadas con estas actividades.

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El software Pegasus, desarrollado por la compañía israelí NSO Group, ha sido utilizado para espiar a periodistas, activistas y funcionarios gubernamentales de todo el mundo. De una base de datos de al menos 50.000 números de teléfono, 37 fueron hackeados con éxito, según revela una investigación llevada a cabo entre 17 medios de comunicación internacionales, como The Washington Post o The Guardian, y las organizaciones sin ánimo de lucro (ONG) Amnistía Internacional y la francesa Forbidden Stories. De esa base de datos, los investigadores han logrado localizar a 1.000 personas que viven en 50 países de todo el mundo, aunque la mayor parte -unos 15.000- estaban en México.

Estos medios se hacen eco de que ha habido un «abuso generalizado y continuo” del spyware o malware de espionaje de NSO, que ha sido vendido a hasta 60 agencias militares, de inteligencia o seguridad en 40 países de todo el mundo, y que vulnera smartphones mediante el robo de mensajes, fotos y correos electrónicos, la grabación de llamadas y la activación de micrófonos en secreto. Desde la propia compañía han afirmado que su producto está destinado únicamente a las administraciones públicas que combaten el terrorismo y el crimen y han negado, en una declaración oficial, los informes publicados. “El informe de Forbidden Stories está lleno de suposiciones erróneas y teorías no corroboradas que plantean serias dudas sobre la confiabilidad y los intereses de las fuentes”, señalan en declaraciones recogidas por Reuters.

Entre otras actividades más o menos polémicas, NSO Group aseguró en 2020 haber desarrollado una herramienta con la capacidad de rastrear la propagación del coronavirus mezclando el análisis de datos y el mapeo de los movimientos de los ciudadanos. Por su parte, Forbidden Stories ha pedido que “hasta que NSO y la industria en su conjunto puedan demostrar que son capaces de respetar los derechos humanos, debe haber una moratoria inmediata sobre la exportación, venta, transferencia y uso de tecnología de vigilancia”.

IDG.es

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