Un año de Musk: De Twitter a X en una montaña rusa

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El abandono del histórico pajarito por una X genérica, los ticks azules de pago, las suscripciones para combatir perfiles falsos y monetizar, la desaparición de la fuente en las noticias. Y de nuevo: el reto de rivalizar con Mark Zuckerberg en artes marciales, la readmisión de Donald Trump y el foco puesto por la UE en la desinformación. Es la ‘montaña rusa’ de Elon Musk, como él mismo la definió en una entrevista con la BBC, desde que hace un año, el 28 de octubre de 2022, cerrara la compra de la ya ex Twitter por US$44.000 millones.

La primera entrada del hombre más rico del mundo en la sede de Twitter en San Francisco es descarada: «¡Que se hunda!», dijo, portando físicamente un fregadero y jugando con la palabra «sink», que significa fregadero pero también se hunde. Es sólo el principio de la segunda vida de la red social: el dueño de Tesla y Space X destituye de inmediato a cuatro altos directivos y despide a 6.000 empleados de un total de 8.500, para luego reajustar el equipo de seguridad y el de publicidad, que se encarga del core business de la compañía.

Y al grito de ‘Vox populi Vox Dei’ rehabilita tras una encuesta a usuarios varios perfiles vetados, entre ellos el de Trump. Pero no es la única iniciativa política. Revela en Twitter los secretos de Hunter Biden, el hijo del presidente estadounidense; ataca a la Reserva Federal acusándola de ser «demasiado lenta» a la hora de bajar los tipos de interés; se burla de Zelensky («no ha pedido ayuda en cinco minutos») y choca con Berlín por las ONG que ayudan a los migrantes en Italia. Por no hablar de las recientes idas y venidas con la UE tras las llamadas a la desinformación tras el atentado terrorista de Hamás.

En esta dimensión global, Elon Musk busca desesperadamente un modelo de negocio para la empresa. Ha puesto la marca azul en los perfiles, generando confusión sobre su autenticidad; apunta a dos nuevos planes de suscripción, uno más caro sin los anuncios; hace guiños a las criptodivisas y ha dicho varias veces que está trabajando en llevar las llamadas de audio y vídeo a X. En definitiva, le gustaría convertir Social en una «app para todo», como explicó con el cambio de nombre en julio, al igual que la china WeChat. Sin embargo, no está claro si esta estrategia está funcionando.

No hay datos seguros sobre los usuarios, que se estiman en 225 millones, por debajo de los 245 millones de hace un año. Es posible que hayan migrado a plataformas rivales como Threads by Meta, Mastodon y Blusky.

Otro elemento preocupante es la disminución de los ingresos publicitarios. Según Reuters online, han caído al menos un 55% interanual en EE.UU desde que Musk compró la compañía.»X es un agujero negro de valor», es el titular de un artículo del diario que describe las recientes negociaciones de la consejera delegada, Linda Yaccarino, con los bancos que poseen casi US$13.000 millones de la deuda de la compañía.

Fuente: Web. Editado por CambioDigital OnLine

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