El desarrollo de la inteligencia artificial conducirá en el futuro a ‘una era de abundancia’ y al fin del trabajo, salvo el que uno haga por ‘satisfacción personal’, pero también a muchos riesgos, como robots capaces de volverse contra los humanos.
Este es el panorama futurista y un tanto de ciencia ficción que pintó Elon Musk, el magnate de X y Tesla, durante un cara a cara con el primer ministro británico, Rishi Sunak, al término de la primera cumbre mundial sobre IA celebrada en Bletchley Park, un centro de descifrado al norte de Londres durante la Segunda Guerra Mundial y hoy convertido en museo.
Musk describió la nueva tecnología como una especie de «genio» de la botella capaz de hacer realidad todos los deseos. La situación, sin embargo, podría escapársele de las manos, como en el caso de los cada vez más sofisticados «robots humanoides», capaces de adaptarse a su entorno y aprender para realizar tareas cada vez más complejas en ayuda de los humanos.
«¿Qué pasaría si un día recibieran una actualización de software y dejaran de ser tan amigables?», dijo Musk, especulando con una revuelta de las máquinas y, por tanto, con el surgimiento de robots asesinos, un tema recurrente en ciertas películas de Hollywood.
Sunak, que dejó hablar más a su invitado, recordó precisamente las películas que terminan con las máquinas apagándose tras su intento de hacerse con el poder. El primer ministro conservador señaló entonces que el «gran temor» de la gente es más bien la posibilidad de perder su trabajo como consecuencia de la automatización que permite la inteligencia artificial. Ambos coincidieron en la importancia de un «árbitro» independiente que controle las supercomputadoras del futuro.
Fuente: Web. Editado por CambioDigital OnLine







































