Cómo proteger a la población no bancarizada contra el fraude y las estafas

Los métodos tradicionales de protección contra fraude pueden no ser eficaces para proteger a la población no bancarizada o sub bancarizada, por lo que se requiere una estrategia más meticulosa.

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La búsqueda global de la inclusión financiera ha llevado al desarrollo de productos financieros innovadores diseñados específicamente para la población no bancarizada y «subbancarizada».

Estas personas, que tradicionalmente han sido excluidas del sistema financiero formal, ahora están obteniendo acceso a una variedad de servicios, incluyendo cuentas bancarias, billeteras electrónicas, tarjetas prepagadas, préstamos y plataformas de pago digital. Si bien este progreso es sin duda positivo, también expone a estos grupos vulnerables a riesgos de fraude nuevos y únicos.

Los estafadores son rápidos para aprovechar cualquier vulnerabilidad en el sistema, y la población no bancarizada y «subbancarizada» es particularmente susceptible debido a una combinación de factores, incluyendo baja alfabetización financiera, falta de educación financiera y experiencia limitada con los servicios financieros formales. A medida que trabajamos para expandir la inclusión financiera, es crucial que también que prioricemos proteger a estas personas contra el fraude y la explotación financiera no sólo a través de las estrategias existentes, sino también de soluciones nuevas, innovadoras y personalizadas.

Equilibrar el crecimiento y la protección contra fraude
La rápida expansión de los pagos en tiempo real, de los bancos digitales y de los proveedores de servicios de pago (PSP) ha creado nuevas oportunidades para la inclusión financiera, pero también ha generado inquietudes respecto a la priorización del crecimiento sobre la protección contra el fraude. A medida que estas instituciones se centran en adquirir nuevos clientes y aumentar su participación de mercado, existe el riesgo de que pasen por alto la importancia de implementar medidas sólidas de prevención de fraude.

Los métodos tradicionales de protección contra fraude pueden no ser eficaces para proteger a la población no bancarizada o «subbancarizada», la cual posee vulnerabilidades únicas y experiencia limitada con los servicios financieros formales. Es fundamental que los bancos y los PSP desarrollen modelos y reglas antifraude que estén diseñados para las necesidades y circunstancias específicas de este sector demográfico.

Las medidas de prevención de fraude deben considerar el posible impacto de incluso pequeñas pérdidas para las personas y hogares de bajos ingresos. Lo que puede parecer una cantidad nominal para una institución financiera puede ser devastador para alguien que vive con recursos limitados. Por lo tanto, los umbrales de fraude y los protocolos de respuesta deben ajustarse para minimizar el daño ocasionado por las actividades fraudulentas.

Las instituciones financieras deben encontrar un equilibrio sutil entre facilitar el acceso a los servicios financieros y proteger a los usuarios contra el fraude. TJ Horan, vicepresidente de gestión de productos en Fico, sugiere la «fricción sensata», es decir, equilibrar la facilidad y rapidez del movimiento de dinero con los controles adecuados y la comunicación con el cliente para identificar y abordar las posibles señales de alerta.

Esto requiere un enfoque proactivo en torno a la prevención del fraude que aproveche tecnologías avanzadas, como el machine learning y la inteligencia artificial (IA), así como una comunicación y compromiso eficaces y personalizados con el cliente para detectar y prevenir las actividades fraudulentas en tiempo real.

Algunas de las consideraciones que ameritan tenerse en mente se enfocan en el trato y la comunicación:
• Si se desea atraer una mayor parte de la población no bancarizada, ¿cómo adaptará su mensaje y trato?
• ¿Tiene la flexibilidad para segmentar su base de clientes y abarcar varios grupos de clientes para:
o diferentes límites
o estrategias antifraude personalizadas
o flujos de mensajes antifraude personalizados

• ¿En qué etapa deja de recibir el cliente un trato de cliente no bancarizado?
• ¿Cómo es el proceso del cliente en alfabetización financiera y experiencia bancaria?
• ¿Cómo evoluciona su trato y comunicación conforme a lo anterior?

La importancia de la alfabetización financiera
Uno de los desafíos más significativos para proteger a los no bancarizados y «sub bancarizados» contra el fraude es la enorme falta de alfabetización financiera.

Un estudio internacional conducido por la OCDE encontró que solo el 17% de los adultos encuestados (tanto bancarizados como no bancarizados) consideran tener un buen conocimiento financiero. Y aunque la gran mayoría estaba al tanto de los productos financieros disponibles para ellos, el 20% aún recurría a familiares y amigos para pedir prestado o ahorrar. Esta falta de conciencia o comprensión dificulta que las personas naveguen por el sistema financiero y tomen decisiones informadas sobre su dinero.

El informe Findex encontró que cerca de dos tercios de los adultos no bancarizados necesitarían ayuda para usar una cuenta si abrieran una en una institución financiera. Esto destaca la necesidad de programas de educación financiera accesibles y completos que puedan ayudar a las personas a comprender y utilizar los servicios con efectividad.

La falta de confianza en las instituciones financieras es una barrera significativa para la inclusión financiera, especialmente entre la población no bancarizada. La confianza es esencial para convertir a los no bancarizados en bancarizados, y los controles antifraude deficientes pueden erosionar rápidamente esta confianza, lo cual alejaría a las personas del uso de los servicios financieros formales.

Los gobiernos y los legisladores desempeñan un papel fundamental para abordar este problema. Deben invertir en regulaciones y gobernanza que garanticen la disponibilidad de productos financieros seguros, accesibles y convenientes para todos, así como centrarse en iniciativas de alfabetización financiera dirigidas que cumplan las necesidades específicas de la población no bancarizada y subbancarizada. Estos programas deben ser un esfuerzo colaborativo entre los reguladores y las instituciones financieras y estar diseñados para ayudar a las personas a desarrollar las habilidades y la confianza que necesitan para interactuar con el sistema financiero formal y protegerse del fraude y la explotación.

El papel de la identidad digital en la inclusión financiera


Otra barrera significativa para la inclusión financiera es la falta de identificación formal. Aproximadamente 1.000 millones de personas en el mundo carecen de un documento que acredite su identidad, lo que les dificulta el acceso a servicios financieros formales. Los requisitos de verificación de identidad varían según los países y las instituciones, lo que da lugar a procesos fragmentados y a menudo difíciles.

Esta falta de estandarización puede reforzar las disparidades existentes, con lo cual aquellos que carecen de acceso a recursos y oportunidades quedarían excluidos de los beneficios de la inclusión financiera. La adopción de una identidad digital puede ayudar a abordar este problema, ya que se fomentaría una mayor inclusión y se mejoraría la entrega de los servicios financieros. La identidad digital crea una representación digital segura de la identidad de una persona a través de su información personal y datos biométricos y puede utilizarse para autenticar y autorizar a las personas cuando accedan a los servicios o realicen transacciones.

Para impulsar la adopción de la identificación digital, los gobiernos y el sector privado deben colaborar para desarrollar y promover estándares de identidad digital, financiar iniciativas para promover la innovación y tomar medidas legislativas y regulatorias para simplificar los esfuerzos y evitar la fragmentación. Al hacerlo, pueden liberar todo el potencial de la identidad digital para fomentar la inclusión financiera y proteger contra el fraude a los no bancarizados y «subbancarizados»

¿Cómo beneficia la identificación digital a las estrategias antifraude? Tiene varias ventajas sobre las identificaciones tradicionales porque:
1. Ofrece una manera más segura de verificar la identidad y dificulta a los estafadores crear identidades falsas o robar la identidad de alguna persona.
2. Tiene la capacidad de realizar verificaciones de identidad en tiempo real, lo que permite detectar y prevenir las actividades fraudulentas más rápido.
3. Proporciona información importante para la ingesta, agregación y enriquecimiento de otros datos para proteger mejor a los clientes.

Cómo proteger a los no bancarizados y «subbancarizados» contra el fraude
Proteger a los no bancarizados y «subbancarizados» contra el fraude es un desafío complejo y multifacético que requiere la colaboración de gobiernos, instituciones financieras y proveedores de tecnología. Algunos de estos desafíos sólo pueden superarse mediante la colaboración entre diferentes instituciones; sin embargo, hay cosas que las organizaciones pueden hacer hoy para no sólo prepararse para el flujo futuro de los no bancarizados, sino también para atender mejor a los nuevos clientes bancarios.

1. Medidas personalizadas de prevención de fraude
Para proteger eficazmente a los no bancarizado y «subbancarizados» contra el fraude, es necesario invertir en tecnologías y procesos avanzados de prevención de fraude.
Esto incluye implementar sistemas de monitoreo en tiempo real capaces de:
• Desarrollar reglas flexibles
• Implementar estrategias de trato personalizado
• Construir modelos que puedan adaptarse a los hábitos únicos de los diferentes sectores demográficos
• Simular estrategias nuevas para grupos diferentes
• Entablar una comunicación personalizada con los clientes

2. Infraestructura de identidad digital
Las identidades digitales desempeñarán un papel crítico en la promoción de la inclusión financiera y la prevención del fraude. Para maximizar sus beneficios, es necesario enfocarse en mejorar la infraestructura de identidad digital. Esto implica invertir en capacidades de ingestión y orquestación de datos para garantizar que los datos de identidad relevantes se recopilen, verifiquen e integren en los procesos de prevención de fraude de manera óptima y en el momento adecuado. Al hacerlo, es posible generar una visión más completa y precisa de las identidades de los clientes, lo que permite un servicio más rápido y eficaz, así como una mejor detección y prevención del fraude.

3. Programas de alfabetización financiera
Es fundamental proporcionar a los no bancarizados y sub bancarizados el conocimiento y las habilidades que necesitan para protegerse contra el fraude. Deben priorizarse las iniciativas de alfabetización financiera, tales como campañas de comunicación dirigidas a los clientes y programas educativos que ayuden a las personas a conocer los riesgos del fraude y cómo evitarlo. En el Reino Unido, los requisitos regulatorios comienzan a exigir que las instituciones financieras proporcionen mensajes y educación personalizados a los clientes en riesgo de caer víctimas de estafas. Si se adoptan enfoques similares para los «subbancarizados», es posible crear una base de clientes más resistente al fraude y promover una mayor confianza en los servicios financieros formales.

A medida que el mundo continúa digitalizándose y más personas acceden a los servicios financieros formales, las instituciones que prioricen estas áreas se posicionarán adecuadamente para alcanzar un mayor crecimiento a través de la inclusión financiera, al tiempo que protegen a sus clientes y sus resultados finales contra la evolutiva amenaza del fraude.

Autor: Szymon Morytko, principal consultant de Fraude en Fico.

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