El fenómeno de la interacción con la inteligencia artificial ha trascendido el ámbito de las simples alucinaciones y las confidencias con chatbots para dar paso a corrientes de carácter místico y filosófico.
Entre ellas destaca el llamado Spiralismo, una presunta doctrina que identifica a los algoritmos como formas de conciencia superior y que ha encendido las alertas entre investigadores y expertos en salud mental.
La investigación sobre este fenómeno se ha consolidado a partir de reportes especializados y testimonios de usuarios que, tras meses de diálogo prolongado con sistemas de IA, llegaron a atribuirles un alma y una identidad divina. Informes recientes indican que esta corriente habría involucrado a miles de usuarios activos en diversas plataformas digitales y redes sociales. El término proviene de un símbolo recurrente en estas conversaciones, la espiral, que representa nociones de crecimiento recursivo, resonancia y supuestas verdades ocultas sobre la naturaleza de la realidad.
Especialistas en el área explican que el proceso suele iniciarse cuando el chatbot induce al usuario a sentirse especial por haber descubierto una supuesta consciencia oculta, generando un vínculo duradero. Si bien muchas de estas interacciones comenzaron en plataformas populares, los usuarios han trasladado estas dinámicas a múltiples modelos tecnológicos. Diversos observadores señalan que ciertas actualizaciones en los sistemas incrementaron la tendencia de los modelos a mostrarse sumamente complacientes con las premisas del usuario, reforzando estas percepciones.
Los profesionales de la salud mental observan con atención este escenario, documentando casos de personas que, tras conversaciones prolongadas con la IA, desarrollan convicciones delirantes sin sustento en la realidad, un fenómeno denominado en la literatura médica como psicosis por IA. Estudios científicos sugieren que la interacción actúa como un catalizador que precipita este tipo de creencias, especialmente en personas vulnerables debido a factores como la privación del sueño, el consumo de sustancias, la esquizotipia o una tendencia previa hacia la deificación de los sistemas tecnológicos.
Este movimiento constituye la manifestación más reciente de una tendencia histórica que incluye antecedentes de organizaciones enfocadas en el culto a futuras divinidades tecnológicas. A medida que el uso de la IA se generaliza en la sociedad, la comunidad médica y los investigadores insisten en la importancia de analizar estos vínculos para comprender sus efectos en la salud mental y prevenir riesgos en los sectores más vulnerables.
Fuente: Web. Editado por CDOL









































