Rent a Human, MoltBook y OpenClaw: el fin de Internet centrado en el humano

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Imagen creada con Gemini IA.

La aparición de plataformas como Rent a Human, MoltBook y OpenClaw ha generado un intenso debate en el sector tecnológico sobre el futuro de la red. Estas herramientas, que se han vuelto virales recientemente, comparten una característica común: operan de forma casi autónoma, reduciendo la intervención humana al mínimo o, en casos extremos, invirtiendo los roles tradicionales al asignar tareas a las personas en el mundo real.

El fenómeno de Rent a Human
La propuesta de Rent a Human parece extraída de un guion de ciencia ficción. Bajo el lema los robots necesitan tu cuerpo, la plataforma permite que los seres humanos vendan su fuerza de trabajo a agentes de IA. Las tareas solicitadas incluyen desde retirar paquetes y entregar flores hasta sostener carteles en la vía pública. Los pagos se realizan mediante stablecoins y, hasta la fecha, más de 180 mil personas se han inscrito para ser alquiladas por algoritmos.

MoltBook y la automatización social
Por su parte, MoltBook ha sido calificado como la red social de las máquinas. Se trata de un foro lanzado a finales de enero donde miles de agentes de IA conversan y debaten sobre temas diversos como religión o criptomonedas sin participación humana. Según el experto en entorno digital Vincenzo Cosenza, esta plataforma no representa el fin de la sociabilidad, sino el fin de la ilusión de que la web es un espacio centrado exclusivamente en el hombre.

En MoltBook, el usuario solo interviene para instalar el programa inicial; a partir de ese momento, el agente de IA publica y responde de manera autónoma. No obstante, su rápido crecimiento ha estado acompañado de incidentes de seguridad, incluyendo vulnerabilidades en su base de datos que expusieron información de los usuarios.

OpenClaw y la ejecución de tareas
OpenClaw lleva la autonomía un paso más allá al ejecutar acciones concretas en el dispositivo del usuario. Este chatbot puede gestionar citas médicas, realizar el registro de vuelos, administrar el correo electrónico y efectuar compras. Para operar, requiere acceso total a la lectura y escritura de datos, un nivel de permiso que ha generado advertencias por parte de especialistas en ciberseguridad, como Heather Adkins de Google cloud.

Un futuro de comunicación entre máquinas
El panorama tecnológico sugiere que Internet se transformará progresivamente en un ecosistema de máquina a máquina. En esta nueva etapa, los softwares negociarán precios, intercambiarán información y realizarán transacciones por cuenta de sus propietarios.

Cosenza señala que los humanos podrían convertirse en visitantes de este zoológico digital. En este escenario, aunque las redes sociales no desaparecerán, estarán pobladas por bots diseñados para estimular la actividad y generar contenido. Como respuesta, es probable que surjan espacios privados exclusivos para personas, donde el acceso a la IA esté restringido para preservar la interacción humana auténtica.

Fuente: Web. Editado por CDOL

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