El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DESA) publicó un informe en el que advierte que el avance tecnológico acelerado y la adopción de la inteligencia artificial no garantizan por sí mismos la inclusión social ni una distribución equitativa de la riqueza.
El estudio, que evalúa el progreso en trasformación económica, digital y energética en 168 países, señala que las naciones con mayor velocidad de desarrollo técnico no figuran entre las más equitativas, mientras que la exclusión sistemática genera un costo económico significativo para el crecimiento global.
Entre los países con mayores índices de trasformación tecnológica se encuentran Malta, Irlanda, Estados Unidos, Singapur y China. Sin embargo, ninguna de estas potencias se ubica en los primeros puestos en materia de equidad social, un segmento donde destacan diversos Estados europeos con sistemas de bienestar más consolidados. Esta brecha pone en evidencia que la modernización de la infraestructura y el crecimiento del producto interno bruto resultan insuficientes si no se acompañan de políticas públicas redistributivas.
El diagnóstico de la ONU coincide con diversos análisis de organismos multilaterales sobre la brecha digital. Reportes del Banco Mundial y de la Unión Internacional de Telecomunicaciones señalan que la falta de conectividad básica perpetúa las desigualdades en los mercados emergentes.
Según las cifras difundidas por DESA, en el continente africano más de dos mil millones de personas carecen de acceso regular a Internet y 730 millones no cuentan con servicio de electricidad, lo que incrementa el riesgo de que la automatización y los modelos de inteligencia artificial profundicen las diferencias socioeconómicas existentes.
Para mitigar estos desequilibrios, el organismo internacional plantea fortalecer la protección social, garantizar el acceso universal a la infraestructura digital y energética, y promover programas de formación continua para la fuerza laboral. Asimismo, la entidad destaca la necesidad de proteger los derechos laborales mediante la negociación colectiva y aplicar esquemas de tributación progresiva orientados al capital y a las plusvalías, con el objetivo de financiar la transición hacia una economía digital equitativa.
Fuente: https://www.un.org/development/desa/







































