Las transacciones transfronterizas fallidas o demoradas generan pérdidas millonarias a las entidades bancarias globales cada año, una situación que afecta directamente sus ingresos y deteriora la fidelidad de sus clientes.
Según las conclusiones del informe titulado True Impact of Failed Payments 2026, elaborado por la firma de análisis de riesgo Un estudio de LexisNexis Risk Solutions revela que la mayoría de los errores se debe a datos incorrectos de los beneficiarios y a la falta de procesamiento directo. tras consultar a 150 ejecutivos bancarios en Norteamérica, Europa, Oriente Medio y Asia-Pacífico, tres cuartas partes de las instituciones financieras pierden hasta US$ 5 millones anuales en ingresos por esta causa.
El problema radica en la baja tasa de procesamiento directo, un indicador conocido como STP por sus siglas en inglés, que mide la capacidad de ejecutar un pago de forma automatizada sin intervención humana. El análisis señala que apenas el 2% de las organizaciones financieras logra tasas de STP cercanas al 100% en sus giros internacionales, mientras que un 9% supera el 95% de automatización. En promedio, una de cada diez transferencias internacionales fracasa en el primer intento.
Esta falta de fluidez genera costos operativos directos que las entidades no consiguen recuperar. Un 37 % de los bancos reporta costos superiores a los US$20 por cada transacción fallida o retrasada, pero mediante el cobro de comisiones solo recauda habitualmente entre US$11 y US$15 por evento. En una entidad tipo que procese unas 10.000 operaciones diarias con una efectividad del 95%, los 500 pagos retenidos representan un impacto operativo cercano a los US$6.000 diarios, lo que equivale a unos US$2,2 millones al año en gastos de corrección manual.
La investigación detalla que la mayoría de los fallos obedece a deficiencias en los datos de origen: la información incorrecta del beneficiario abarca el 21% de los errores, mientras que los fallos en el número de cuenta o en los códigos bancarios representan alrededor del 15%. Estas inconsistencias se suman a los requerimientos de la norma internacional ISO 20022, un estándar de mensajería financiera adoptado de forma gradual por la red SWIFT para estructurar los datos de pago con mayor precisión, cuya implementación completa busca reducir la fricción en la banca corresponsal.
A nivel de experiencia del cliente, un tercio de las firmas encuestadas asegura haber perdido entre el 2% y el 5% de su cartera corporativa o particular debido a estos inconvenientes. La brecha de efectividad varía según el contexto regional, pues mientras el 92% de las instituciones bancarias en Europa registra tasas de fallo inferiores al 5%, ese porcentaje desciende al 77% en Asia-Pacífico, al 69% en Norteamérica y al 26% en América Latina, diferencias atribuidas a la fragmentación de los sistemas locales de compensación y a discrepancias regulatorias.
Fuente: LexisNexis Risk Solutions






































