Para el final de esta década, delegar tareas rutinarias en asistentes virtuales capaces de actuar de forma autónoma dejará de ser una rareza en los teléfonos móviles.
Según un estudio de Ericsson ConsumerLab realizado entre más de 43.000 usuarios de 27 países, el 38% de los propietarios de smartphones prevé recurrir a sistemas de inteligencia artificial agéntica hacia 2030. La cifra contrasta con el panorama actual, donde solo un 4 % afirma utilizar este tipo de aplicaciones o funciones.
La frecuencia de uso de herramientas basadas en algoritmos sintéticos también muestra un ritmo constante de crecimiento. Hoy en día, la mitad de las personas consultadas interactúa a diario con algún tipo de plataforma de IA, y las proyecciones de la firma ubican esa proporción en dos de cada tres usuarios en un lapso de tres años.
La tendencia coincide con lo observado por analistas de firmas como IDC, quienes destacan cómo la inclusión de chips optimizados para procesar modelos de lenguaje directamente en el hardware móvil acelera la automatización de funciones sin depender todo el tiempo de la nube.
El informe de Ericsson analiza además el comportamiento de los denominados súper usuarios de IA, un grupo intensivo que actualmente representa el 10% de los dueños de celulares en el mundo. La investigación estima que este segmento podría triplicarse y alcanzar el 30% para 2030, acumulando jornadas de uso activo de al menos cinco horas y media al día. Aunque el teléfono inteligente continuará siendo el canal de acceso principal, la interacción se irá desplazando gradualmente hacia otros formatos, incluidos los lentes inteligentes.
El avance de esta autonomía digital trae consigo interrogantes sobre la privacidad y la protección de datos. Más del 50% de quienes emplean IA cotidianamente a nivel global teme que un asistente virtual comprometido o falsificado, termine tomando acciones no autorizadas en su nombre. Diversos reportes del sector de la ciberseguridad han respaldado estas alertas, señalando que otorgar capacidad operativa a los agentes autónomos requerirá mecanismos de autenticación mucho más estrictos para evitar robos de identidad o la ejecución indebida de órdenes.
Fuente: Ericsson





































