Data Threat Report – Cuando la automatización se convierte en riesgo: la IA y el acceso a datos sensibles

La adopción acelerada de modelos avanzados está ampliando las identidades no humanas con permisos elevados y reduciendo la visibilidad sobre el uso de la información.

0
48
Foto Thales Group

La expansión de la inteligencia artificial en los entornos corporativos está introduciendo un tipo de riesgo que hasta hace poco no formaba parte del imaginario de la ciberseguridad. Según el Thales 2026 Data Threat Report, elaborado junto con S&P Global 451 Research, muchas organizaciones empiezan a percibir que los sistemas de IA, por la amplitud de datos a los que acceden y por la autonomía con la que operan, se comportan como un nuevo tipo de insider. No se trata de una amenaza consciente, sino de la posibilidad de que modelos diseñados para automatizar procesos terminen gestionando información sensible sin los controles que tradicionalmente se aplican a los usuarios humanos.

El informe describe cómo la adopción acelerada de estas tecnologías ha ampliado el número de identidades no humanas con permisos elevados. En numerosos casos, los modelos reciben acceso a repositorios completos de datos para poder entrenarse o ejecutar tareas de análisis, lo que genera un entorno en el que la visibilidad sobre quién accede a qué información se vuelve más difusa. La situación se agrava cuando las organizaciones reconocen que no siempre saben dónde se encuentran sus datos ni en qué condiciones se almacenan. Una parte significativa de la información sensible alojada en la nube continúa sin cifrar, y la clasificación de datos sigue siendo un desafío para una mayoría de empresas.

La gestión de identidades y credenciales aparece como uno de los puntos más frágiles. El robo de credenciales se mantiene como la técnica más habitual en los ataques dirigidos a infraestructuras cloud, y la proliferación de claves, tokens y secretos vinculados a aplicaciones y servicios automatizados complica aún más el control. La mitad de las organizaciones identifica la gestión de estos secretos como uno de sus principales retos, un reflejo de la complejidad creciente de los entornos híbridos y multicloud.

El informe también recoge el impacto de técnicas basadas en IA que ya están siendo utilizadas por actores maliciosos. Muchas empresas han experimentado incidentes relacionados con deepfakes, que facilitan la suplantación de identidades en comunicaciones internas o externas. La desinformación generada mediante modelos avanzados ha provocado daños reputacionales en casi la mitad de las organizaciones encuestadas, lo que evidencia que la amenaza no se limita al robo de datos, sino que alcanza la integridad de la comunicación corporativa. A esto se suma que los errores humanos, responsables de una parte relevante de las brechas de seguridad, pueden amplificarse cuando se combinan con sistemas automatizados que ejecutan acciones a gran escala.

Aunque una proporción creciente de empresas ya destina recursos específicos a la seguridad de la IA, el ritmo de inversión no siempre acompaña la velocidad con la que estas tecnologías se integran en los procesos internos. Los responsables del estudio subrayan que la protección de los datos debe considerarse un componente estructural de cualquier estrategia de innovación, especialmente en un contexto en el que los sistemas automatizados actúan con rapidez y toman decisiones basadas en grandes volúmenes de información.

El documento concluye que la IA no sustituye a las amenazas internas tradicionales, pero sí amplifica su alcance al operar con un nivel de acceso y autonomía que antes solo se atribuía a perfiles humanos altamente privilegiados. La redefinición de la confianza digital pasa por incorporar controles de identidad más estrictos, una gobernanza de datos sólida y mecanismos de cifrado que acompañen todo el ciclo de vida de la información. Las organizaciones que integren estos elementos desde el diseño estarán en mejores condiciones de aprovechar las capacidades de la IA sin convertirla en un nuevo vector de riesgo.

Fuente: Comunicado de Prensa ThalesGroup | Editado por CDOL

Custom Text
Artículo anteriorLas siete señales que pueden indicar que una app móvil es falsa
Artículo siguienteMicrosoft: La IA entra en la cadena operativa del cibercrimen