Reconocido economista estadounidense asegura que una IA comunitaria y la juventud, salvarán el futuro del planeta

Jeremy Rifkin sostiene que el destino de la vida en el universo se definirá en la batalla filosófica entre la centralización tecnológica y los ecosistemas interconectados.

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Imagen generada con Gemini IA.

El debate sobre la naturaleza y el propósito de la IA se ha convertido en el eje de una discusión global sobre la supervivencia de la humanidad.

Coincidiendo con la publicación de la encíclica papal Magnifica Humanitas de León XIV orientada a la IA, el economista y sociólogo estadounidense Jeremy Rifkin compartió una profunda reflexión que formará parte de su próximo libro titulado Rescuing the Future: Reimagining Artificial Intelligence in a World on the Edge. Para el teórico de la transición ecológica, la clave para superar la crisis actual radica en un cambio de paradigma impulsado por las nuevas generaciones y un enfoque comunitario de la tecnología.

Rifkin centra su análisis en la confrontación de dos visiones filosóficas contrapuestas: la ontología de la sustancia y la ontología del proceso. La primera concibe el mundo como un conjunto de objetos aislados, autónomos y estáticos, una perspectiva que ha prevalecido con el ascenso de un puñado de corporaciones que transformaron la IA en gigantescos monopolios globales. Por el contrario, la ontología del proceso entiende la vida y los ecosistemas como redes relacionales dinámicas, interconectadas y en constante evolución. Según el pensador, la resolución de este conflicto ontológico determinará si la vida tiene un futuro viable en el universo.

Frente al modelo centralizado actual, el ensayista destaca el surgimiento de la denominada IA de las personas en diversas regiones del planeta. Este movimiento está integrado por pequeñas y medianas empresas, así como por cooperativas que operan mediante infraestructuras distribuidas y redes de código abierto. Este ecosistema tecnológico se gestiona bajo una gobernanza de bienes comunes, conectando a comunidades homólogas en todo el mundo sin depender del control de los grandes oligopolios tecnológicos.

El economista señala a la generación Z como la gran fuerza de resistencia frente a la concentración del poder digital. Este grupo demográfico, que actualmente se incorpora al mercado laboral, comparte de manera intrínseca la ontología del proceso, transformando la percepción tradicional del comercio, la gobernanza, la sociedad civil y el ámbito académico. Para estos jóvenes, la existencia es interactiva y comunitaria, mostrando un respeto hacia la inteligencia colectiva de todas las formas de vida del planeta.

Las proyecciones de Rifkin sugieren un cambio definitivo en el equilibrio de poder tecnológico para mediados de este siglo, momento en el que prevé que la IA de las personas superará a los gigantes corporativos actuales. Esta transformación conceptual marcará el fin de la era tradicional del progreso para dar paso a una era de resiliencia, permitiendo el desarrollo de herramientas colectivas capaces de salvaguardar el planeta en el siglo veintiuno.

Fuente: Web. Editado por CDOL.

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