La inteligencia artificial ya no se discute en el sector de telecomunicaciones únicamente como una herramienta para ampliar capacidades de red o procesar datos. También empieza a plantear preguntas sobre formación, control y responsabilidades.
Ese fue el eje de la intervención de Alexis Anteliz, gerente de Formación de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), durante las 40 Jornadas Técnicas de la Cámara Nacional de Empresas de Telecomunicaciones (Canaemte), realizadas en Caracas.
La edición número 40 fue convocada bajo el lema “Liderando la innovación empresarial a través de la Inteligencia Artificial” y reunió ponencias sobre conectividad, infraestructura, redes de acceso y aplicaciones empresariales de IA.
Anteliz llevó el debate hacia el terreno de las personas. En una industria acostumbrada a medir avances por cobertura, velocidad, capacidad de cómputo o despliegue de infraestructura, sostuvo que la incorporación de sistemas automatizados exige revisar las competencias de quienes los operan y de quienes deberán responder por sus decisiones.
“La verdadera convergencia digital no ocurre en la nube, ocurre en las aulas y en las mentes”, señaló durante su exposición, titulada “El factor humano en la convergencia digital: formación, regulación y el desafío cognitivo en la era de la IA”. La frase resume la idea central de su planteamiento: el desarrollo tecnológico no puede separarse de la preparación de técnicos, estudiantes, profesionales y usuarios. La reseña oficial de Conatel ubica esa reflexión dentro de su llamado a priorizar el talento humano ante el avance de la inteligencia artificial.
En su intervención, Anteliz describió el cambio de perfil que enfrenta un trabajador del sector. Hace algunos años, explicó, una parte relevante de la formación técnica estaba asociada a redes de cobre y tareas de empalme. Hoy, el mercado demanda habilidades para instalar y mantener fibra óptica hasta el hogar, operar centros de datos y trabajar con redes móviles de quinta generación. A ese escenario se suman ahora sistemas de IA, análisis de datos y nuevas formas de automatización.
La preocupación no está solo en la velocidad del cambio, sino en la distancia entre las exigencias de la industria y la capacidad de actualización de la formación técnica. Conatel participa en el diseño curricular de la mención de telecomunicaciones de la Escuela Técnica Industrial Julio Calcaño, una iniciativa que busca acercar la enseñanza a las necesidades que plantea la transformación de las redes y los servicios digitales.
En el plano regulatorio, Anteliz se refirió al Proyecto de Ley de Inteligencia Artificial que se encuentra en discusión en Venezuela y al Código de Ética de Inteligencia Artificial impulsado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. En mayo de 2026, el viceministro para el Desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, Raúl Hernández, informó que la propuesta legislativa avanzaba hacia su segunda discusión en la Asamblea Nacional.
Para Anteliz, el marco legal debería incorporar criterios de transparencia, trazabilidad y auditoría. La posibilidad de examinar cómo opera un algoritmo adquiere especial relevancia cuando una decisión automatizada incide en el acceso a servicios, la clasificación de usuarios o la asignación de recursos. El funcionario advirtió que una empresa que adopte estas tecnologías sin desarrollar capacidades propias puede depender de sistemas cuyo funcionamiento no comprende del todo.
El debate apenas comienza para operadores, proveedores y organismos públicos. La IA ya encuentra aplicaciones en la gestión de redes, la atención al cliente, la detección de fraudes, la ciberseguridad y el análisis de grandes volúmenes de información. La cuestión, según el enfoque presentado por Conatel, no es solo qué tareas podrán automatizarse, sino quién estará en condiciones de supervisar los sistemas cuando sus decisiones tengan consecuencias para las personas.
Fuente: CDOL







































