Un estudio elaborado de manera conjunta por la Universidad Northeastern de Boston y la organización estadounidense sin fines de lucro Consumer Reports revela que los automóviles conectados a Internet y sus aplicaciones móviles recopilan un volumen de datos superior al previsto, incluyendo información de carácter sensible que termina compartiéndose con empresas externas.
El análisis examinó veintiún modelos de vehículos de fabricación reciente y treinta aplicaciones oficiales desarrolladas por distintos fabricantes automotrices para determinar el destino de la información recopilada en los trayectos cotidianos.
Los hallazgos de la investigación confirman que la gran mayoría de los vehículos evaluados y casi la totalidad de las aplicaciones móviles transmiten datos hacia servidores pertenecientes a terceros sin el conocimiento explícito del conductor. Entre la información recopilada figuran datos de ubicación geográfica, direcciones de correo electrónico y el número de identificación del vehículo, conocido popularmente como número de chasis. A diferencia de los identificadores utilizados en los teléfonos inteligentes, este código alfanumérico es permanente y no permite ningún tipo de restablecimiento o modificación por parte del usuario.
La vinculación directa entre el número de chasis y una dirección de correo electrónico permite a las empresas dedicadas a la compraventa de datos y a las plataformas publicitarias identificar al propietario del vehículo para rastrear su actividad en múltiples sitios y servicios en línea. Entre las corporaciones receptoras de estos registros figuran grandes firmas tecnológicas como Google, Meta y Microsoft, junto a diversas agencias especializadas en la comercialización de perfiles digitales.
Aunque la transmisión de datos generada directamente por el automóvil suele ser reducida de forma aislada, la instalación de la aplicación del fabricante en el teléfono móvil incrementa notablemente la exposición frente a decenas de entidades externas. Los autores del reporte señalan a través de su portal oficial que la arquitectura actual de estos servicios no ofrece un mecanismo real de elección para los usuarios, quienes se ven forzados a aceptar las condiciones de privacidad sin importar sus objeciones, renunciar al uso de las funciones conectadas o dejar de utilizar el automóvil.
Este panorama coincide con evaluaciones previas de la Fundación Mozilla en sus análisis sobre privacidad en bienes de consumo, donde la industria automotriz fue calificada como una de las categorías comerciales con peores estándares en la protección de información sensible. Asimismo, organismos regulatorios en Estados Unidos y Europa han comenzado a revisar los esquemas de transmisión de datos de los fabricantes de vehículos ante el impacto económico de esta práctica, cuyo costo en términos de privacidad recae directamente en los usuarios sin un retorno claro en seguridad o personalización de servicios.
Fuente: Web. Editado por CDOL







































