La expansión de la inteligencia artificial en el entorno laboral está modificando las competencias que las organizaciones consideran prioritarias para sus empleados. Un nuevo estudio global del Instituto para el Valor Empresarial de IBM (IBM Institute for Business Value) concluye que el pensamiento crítico y la capacidad de supervisar sistemas de IA se perfilan como habilidades cada vez más relevantes, aunque existe una diferencia significativa entre lo que valoran los responsables de recursos humanos y lo que perciben los trabajadores.
La investigación, basada en encuestas realizadas a 1.500 directores de recursos humanos (CHRO) y 8.800 empleados de distintas regiones del mundo, encontró que el 71% de los CHRO considera que la capacidad de supervisar, validar y, cuando sea necesario, corregir o anular los resultados generados por sistemas de inteligencia artificial es la habilidad más importante para la fuerza laboral. Sin embargo, solo el 29% de los empleados identifica el juicio humano como una competencia prioritaria.
El estudio también reflejó inquietudes sobre el impacto de la IA en las capacidades profesionales. El 60% de los trabajadores manifestó preocupación por una posible erosión de habilidades, siendo el pensamiento crítico la capacidad mencionada con mayor frecuencia entre aquellas que podrían deteriorarse. Paralelamente, el 57% de los responsables de recursos humanos señaló que el pensamiento crítico y la formulación de problemas están entre las competencias más importantes en la era de la IA, mientras que el 48% destacó la relevancia del juicio humano.
Según IBM, las organizaciones que están obteniendo mayores beneficios de la inteligencia artificial son aquellas que rediseñan procesos, toma de decisiones y capacidades laborales considerando la interacción entre personas y tecnología. El estudio señala que las empresas que clasifican claramente sus flujos de trabajo como dirigidos por personas, asistidos por IA o ejecutados por IA reportan una reducción del riesgo del 18% y mejoras de calidad del 20%.
No obstante, la investigación identifica desafíos de gobernanza y liderazgo. El 46% de las organizaciones consultadas afirmó que no involucra al director de recursos humanos en la definición de la estrategia de inteligencia artificial. Además, el 36% de los CHRO considera que la falta de claridad sobre la responsabilidad cuando interviene la IA dificulta su implementación, mientras que el 43% de los empleados indicó que cuando ocurre un error asociado a la tecnología, la responsabilidad suele recaer sobre ellos.
La directora de Recursos Humanos de IBM, Nickle LaMoreaux, sostuvo que la inteligencia artificial está transformando no solo la manera en que se realiza el trabajo, sino también los ámbitos donde las personas pueden aportar más valor. La ejecutiva argumentó que, a medida que la IA asume labores rutinarias y basadas en procesos, las capacidades exclusivamente humanas adquieren una importancia creciente.
Los hallazgos se alinean con estudios recientes de organismos internacionales. El Foro Económico Mundial había señalado en su informe Future of Jobs 2025 que el pensamiento analítico, la resolución de problemas complejos y la adaptación al cambio figuran entre las competencias con mayor crecimiento proyectado durante los próximos años. Asimismo, investigaciones de consultoras como McKinsey y Deloitte han destacado que el retorno de las inversiones en IA depende cada vez más de la capacidad de las organizaciones para combinar automatización con supervisión humana y rediseño organizacional.
En ese contexto, el informe de IBM plantea que el desafío para las empresas no se limita a la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas. La cuestión central pasa por determinar cómo se distribuyen las responsabilidades entre personas y sistemas automatizados y cómo se desarrollan habilidades que permitan a los trabajadores evaluar, contextualizar y cuestionar los resultados generados por la inteligencia artificial.
Fuente: IBM | Editado por CDOL







































