Los OEM ajustan sus operaciones para responder a la presión de costos y la escasez de talento

La estandarización, la analítica y los gemelos digitales se consolidan como herramientas de continuidad operativa

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Foto Rockwell Automation

Recientemente Rockwell Automation difundió un nuevo análisis global que describe cómo los fabricantes de maquinaria están ajustando sus estrategias para desenvolverse en un escenario industrial marcado por la inestabilidad laboral, la presión sobre los costes y la volatilidad de las cadenas de suministro. El estudio, denominado OEM Advantage Playbook, recoge las opiniones de quinientos directivos de fabricantes de equipos originales en diecisiete países y muestra un cambio de prioridades: la competitividad ya no se define únicamente por la sofisticación técnica de las máquinas, sino por la capacidad de las organizaciones para recuperarse con rapidez, operar con consistencia y sostener la confianza de sus clientes.

El informe sitúa este giro en un contexto en el que las interrupciones operativas siguen teniendo un impacto significativo. Las paradas no planificadas alcanzan, de media, cuarenta horas y generan pérdidas estimadas en 3,6 millones de dólares. Frente a ello, los fabricantes con mejores resultados han logrado que sus clientes restablezcan la actividad en menos de un día. Para conseguirlo, diseñan equipos capaces de detectar fallos de forma temprana y de restaurar el funcionamiento sin depender exclusivamente de la intervención humana. Esta orientación coincide con tendencias observadas en otros sectores industriales, donde la resiliencia operativa se ha convertido en un indicador clave para mantener márgenes en entornos de alta variabilidad.

El estudio también aborda la inestabilidad laboral, un fenómeno que en algunas regiones alcanza tasas de rotación del 47 %. Ante esta realidad, los fabricantes más avanzados están incorporando conocimiento experto directamente en las máquinas y en los flujos de trabajo, con el fin de reducir la dependencia del personal más experimentado y facilitar la incorporación de nuevos trabajadores. Esta práctica se alinea con investigaciones recientes sobre automatización industrial, que señalan la necesidad de integrar herramientas que compensen la pérdida de habilidades especializadas y permitan mantener la consistencia operativa.

Otro aspecto destacado es la evolución de las métricas con las que los fabricantes evalúan su rendimiento. Junto a indicadores tradicionales como el rendimiento de producción, se incorporan parámetros relacionados con la rentabilidad —entre ellos el coste de los bienes vendidos, los tiempos de entrega y la recuperación ante fallos— y con factores humanos, como la seguridad y la satisfacción del personal. Esta combinación refleja una visión más amplia del desempeño, en línea con modelos de gestión que buscan equilibrar eficiencia, calidad y bienestar laboral.

El informe subraya, además, un uso más estratégico de tecnologías digitales. Herramientas como los gemelos digitales, los robots móviles autónomos y los cobots se están aplicando para mejorar el diseño de las máquinas, aumentar la consistencia en la puesta en marcha y aprovechar la información de campo para futuras iteraciones. En lugar de emplearse para resolver problemas aislados, estas tecnologías se integran en procesos que buscan mejorar la calidad desde la fase de diseño y reducir la variabilidad en la implementación. Esta tendencia coincide con la evolución del mercado hacia sistemas más modulares y conectados, donde la retroalimentación continua es esencial para optimizar el ciclo de vida de los equipos.

La ciberseguridad aparece como otro elemento que influye en la competitividad. Los fabricantes que lideran esta transición integran la seguridad digital desde las primeras fases del diseño, tratándola con el mismo rigor que la seguridad física. Esta práctica les permite acceder a mercados con requisitos regulatorios más estrictos y reducir retrasos en la certificación, un aspecto que ha cobrado relevancia a medida que los ataques a infraestructuras industriales se han vuelto más frecuentes y sofisticados. Organismos internacionales como ISA y IEC han impulsado marcos normativos —entre ellos la serie 62443— que se están convirtiendo en referencia para el diseño seguro de sistemas industriales.

En conjunto, el estudio de Rockwell Automation muestra un sector que busca estabilidad en un entorno incierto mediante estrategias centradas en la resiliencia. La combinación de tecnologías digitales, procesos estandarizados y un enfoque más amplio de las métricas de rendimiento apunta a un modelo operativo orientado a la continuidad y la previsibilidad. Rockwell Automation, con sede en Milwaukee y presencia en más de cien países, enmarca estos hallazgos en su visión de conectar personas y tecnología para impulsar operaciones industriales más sostenibles y productivas.

Fuente: Nota de prensa Rockwell Automation | Editado por CDOL

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