Venezuela se consolida como uno de los diez países clave de América Latina incluidos en la muestra estadística del ESET Security Report 2026, junto a mercados como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México y Panamá. La inclusión directa de Venezuela en este estudio permite mapear con precisión técnica la realidad operativa de sus organizaciones frente al cibercrimen.
Las empresas e instituciones venezolanas enfrentan el mismo patrón de amenazas transversales que sacude a toda la región, como las campañas masivas de phishing, registradas en el 73% de las organizaciones afectadas a nivel regional, y los intentos de acceso no autorizado mediante fuerza bruta o robo de credenciales, presentes en el 40% de los casos.
Sin embargo, en el contexto venezolano estas amenazas se ven agravadas por retos estructurales locales: La continuidad operativa de la infraestructura crítica, las limitaciones presupuestarias para la actualización de software y la lentitud en los ciclos de parcheo de vulnerabilidades en sectores sensibles como salud, educación y servicios públicos.
La brecha de visibilidad: Ataques no detectados en América Latina
El informe de ESET revela una preocupante ceguera analítica en el tejido empresarial del continente. Un 52,7% de las empresas latinoamericanas confirmó haber detectado al menos un intento de ciberataque en los últimos 12 meses, lo que equivale a 824 organizaciones. Un 15,4% de las organizaciones no puede confirmar si sufrió o no un ataque, evidenciando una falta crítica de visibilidad sobre sus propias redes.
Por su parte, un 25,1% de las empresas que no registraron ataques admite que las agresiones pudieron haber ocurrido sin que sus sistemas se percataran, por no contar con la tecnología de detección adecuada. En conclusión: Cuatro de cada diez organizaciones en América Latina operan a ciegas, careciendo de la capacidad analítica necesaria para auditar su seguridad real.
Vectores de ataque e impacto por sectores industriales
La ingeniería social encabeza la lista de vectores de entrada más utilizados por los ciberdelincuentes en la región. El phishing y la ingeniería social se mantienen con un 73% como el vector dominante, golpeando con mayor fuerza a los sectores de Educación (81,4%), Manufactura (81,1%) y Banca (79,6%). Los accesos no autorizados, ejecutados mediante fuerza bruta y secuestro de sesiones, alcanzan un 40% y afectan principalmente a Educación (51,2%), Tecnología (43,3%) y Gobierno (43%).
Por otro lado, la infección por malware abarca un 31,6% e incluye ransomware, troyanos y spyware, donde el sector Salud registra la cifra más alarmante con un 52,9% de incidentes por este vector, duplicando el promedio regional. La explotación de vulnerabilidades registra un 29,2% y predomina en entidades con sistemas obsoletos como Salud (38,2%) y Educación (30,2%). Finalmente, el secuestro o filtración de información representa un 8,4%, y aunque es el menos frecuente, genera el mayor impacto operativo, con el sector de Tecnología registrando la tasa más alta con un 12,2%.
El factor IA: Temor frente al vacío de gobernanza
El avance de la IA genera inquietud en los departamentos de ciberseguridad de la región. El 56,3% de los profesionales considera que el mayor peligro radica en el desarrollo de ciberataques más sofisticados y automatizados, preocupación que sube al 74,6% en Manufactura. Además, un 19,6% señala a los deepfakes y la suplantación de identidad como el principal riesgo.
A pesar de esta percepción de riesgo, la regulación interna sobre el uso de la IA en las organizaciones latinoamericanas evidencia una profunda división. Un 39,2% opera en un vacío regulatorio absoluto, dejando la decisión sobre el uso de herramientas de IA a criterio de cada empleado, cifra que en Educación alcanza al 58,8%. Un 39,7% fomenta su uso bajo marcos normativos internos, impulsado principalmente por el sector financiero (47,6%). Asimismo, un 17,8% restringe su empleo a casos específicos y un 3,4% aplica una prohibición total.
Defensas perimetrales frente al descuido en la identidad y móviles
El análisis de madurez tecnológica refleja que las empresas latinoamericanas siguen priorizando defensas perimetrales tradicionales por encima de capacidades proactivas o analíticas. Existe una alta adopción perimetral en herramientas como Firewall (85%), Backup (82%) y VPN (73%), en contraste con una baja adopción avanzada en EDR (52%), prevención de fuga de datos DLP (36%) e Inteligencia de Amenazas / Threat Intelligence (23%). Además, destaca la vulnerabilidad en Gobierno, donde apenas el 41,6% de las entidades gubernamentales implementó la autenticación de doble factor (2FA).
En el ámbito de los usuarios no técnicos, que representan el 19,3% de la muestra, persiste una brecha entre la protección de equipos y la gestión de identidades. Aunque el 81,4% cuenta con antivirus en sus computadoras de trabajo, solo el 52,2% activa el 2FA en sus cuentas laborales. El punto más crítico se ubica en la telefonía móvil corporativa: Uno de cada cuatro empleados (26,9%) admite no utilizar ninguna medida ni solución de seguridad en su teléfono inteligente de trabajo.
Fuente: Informe ESET 2026








































