La propagación de tendencias virales en redes sociales que emplean inteligencia artificial para transformar retratos fotográficos ha generado alertas en el sector de la ciberseguridad.
Especialistas de la firma Kaspersky han advertido que el uso de imágenes faciales en alta definición para adaptar identidades a estéticas retro, como la recreación de estilos de la década de 1980 o representaciones históricas, implica la entrega voluntaria de datos biométricos. La recolección masiva de estos insumos visuales expone a los usuarios a riesgos de suplantación de identidad, ingeniería social y creación de perfiles falsos si la información es procesada o almacenada sin controles de privacidad adecuados.
El principal factor de vulnerabilidad radica en la naturaleza inmutable de los datos biométricos. A diferencia de las credenciales alfanuméricas tradicionales, las características físicas de un rostro no pueden ser sustituidas en caso de una filtración. Mediante algoritmos de reconocimiento facial, las plataformas analizan patrones geométricos únicos que permiten identificar individualmente a un sujeto. Cuando estas imágenes se combinan con registros públicos en internet, como nombres, ubicaciones y números telefónicos, los actores maliciosos cuentan con insumos para estructurar campañas de fraude automatizadas con mayor grado de precisión.
El informe de la empresa resalta la falta de verificación sobre los términos de servicio en las herramientas de procesamiento fotográfico. La velocidad de viralización incentiva a los usuarios a aceptar condiciones de uso sin revisar el tiempo de retención de las imágenes o si los archivos se destinan al entrenamiento de nuevos modelos de aprendizaje automático. Un estudio elaborado por Kaspersky indica que el 27% de los usuarios en América Latina admite no revisar los permisos solicitados por las aplicaciones informáticas antes de su instalación, argumentando la extensión de los textos normativos o falta de interés.
Reportes de la industria elaborados por entidades como la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos y la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad coinciden en que la proliferación de generadores de imágenes por inteligencia artificial ha incrementado el mercado informal de bases de datos biométricas. Las recomendaciones técnicas para mitigar la exposición sugieren limitar el uso de aplicaciones de origen desconocido, verificar que las herramientas no soliciten permisos ajenos a su función operativa y examinar las fotografías antes de su carga para evitar la divulgación involuntaria de credenciales, uniformes o información de terceros.
María Isabel Manjarrez, investigadora senior de seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky, señaló que el propósito de estas advertencias no es suspender la interacción con herramientas de inteligencia artificial, sino fomentar una gestión consciente de la información personal. La especialista enfatizó la necesidad de conocer las políticas de tratamiento de datos de cada plataforma antes de suministrar registros faciales.
Fuente: Kaspersky




































