Donald Trump designó al director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Jay Clayton, como responsable de inteligencia artificial de la Casa Blanca y lo puso al frente de una nueva instancia de coordinación federal denominada Super Intelligence Force.
El anuncio fue difundido por el presidente en Truth Social, donde presentó la iniciativa como parte de su estrategia para sostener el liderazgo estadounidense en el desarrollo de sistemas de IA.
Según el mensaje presidencial, la fuerza tendrá la misión de coordinar la participación del Gobierno federal en asuntos vinculados con la tecnología, así como relacionarse con consumidores, grupos de interés público, organizaciones religiosas, proveedores de infraestructura crítica y empresas del sector. Trump utiliza de forma habitual la expresión “superinteligencia” en lugar de inteligencia artificial, una elección que también da nombre formal al nuevo grupo.
Clayton conservará su cargo como director de Inteligencia Nacional mientras asume la nueva función. La designación concentra en un mismo funcionario la coordinación de la comunidad de inteligencia y un papel central en la política tecnológica de la administración. Antes de llegar a la Dirección de Inteligencia Nacional, Clayton fue presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos y fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York.
Junto con Clayton participarán Andrew Ferguson, presidente de la Comisión Federal de Comercio; Emil Michael, subsecretario de Defensa para Investigación e Ingeniería y director tecnológico del Pentágono; y Scott Kupor, director de la Oficina de Administración de Personal. El equipo reportará directamente a Trump y a la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles.
La nueva fuerza deberá investigar los riesgos y oportunidades de la inteligencia artificial durante 120 días y presentar recomendaciones sobre el papel que debería desempeñar el Gobierno federal en la supervisión de esta tecnología, según CNBC. El alcance anunciado sugiere que la administración busca reunir en una sola mesa asuntos de competencia, seguridad nacional, defensa, infraestructura y gestión pública.
El anuncio se produjo después de una reunión en la Casa Blanca con directivos de empresas de inteligencia artificial. De acuerdo con NPR, varias compañías suscribieron un acuerdo voluntario que contempla revisiones internas y externas de su trabajo. La naturaleza voluntaria del compromiso deja abierta la discusión sobre el grado de exigencia que tendrán las futuras medidas federales y sobre cómo se aplicarán a los modelos de IA de mayor capacidad.
La política estadounidense sigue fragmentada. El Congreso no ha aprobado una ley federal integral que regule el desarrollo y uso de inteligencia artificial, mientras algunos estados han adoptado reglas propias, incluidas obligaciones de transparencia en determinados usos de la tecnología. Esa falta de un marco nacional ha trasladado parte del debate a agencias federales, gobiernos estatales y compromisos empresariales.
El nombramiento también introduce una dimensión de seguridad nacional en la conducción de la política de IA. Clayton ha sostenido que la “superinteligencia” es un asunto de seguridad nacional y se ha mostrado contrario a una pausa generalizada en el desarrollo tecnológico, al argumentar que otros países continúan avanzando en este campo. Politico señaló que su doble función puede reforzar la influencia del sector militar y de inteligencia sobre la política de IA, aunque también podría generar cuestionamientos de organizaciones centradas en privacidad y vigilancia estatal.
La Super Intelligence Force reemplaza, al menos en la práctica, la idea de una “AI Force” que Trump había mencionado previamente. Todavía no se conocen los mecanismos regulatorios concretos que propondrá ni el alcance de sus recomendaciones, pero su creación formaliza una estructura de coordinación dentro de la Casa Blanca para una tecnología que ya atraviesa la competencia económica, la seguridad digital y los servicios públicos.
Fuente: Truth Social































