La gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, firmó una legislación destinada a regular las interacciones de los menores de edad con los sistemas de inteligencia artificial generativa, conocidos comúnmente como chatbot.
La normativa establece prohibiciones específicas para impedir que estas herramientas establezcan vínculos afectivos o simulen características humanas frente a usuarios que no hayan alcanzado la mayoría de edad. De acuerdo con los detalles dados a conocer tras su promulgación, la medida busca establecer un marco de protección para los jóvenes en el entorno digital, un ámbito que ha recibido atención legislativa en diversas jurisdicciones de Estados Unidos durante los últimos meses.
La disposición legal impone a los desarrolladores y operadores de estas plataformas la obligación de implementar sistemas de verificación de edad. En los casos en que se identifique a un usuario menor de edad, el software tiene prohibido generar contenidos o respuestas que sugieran una naturaleza humana, vida orgánica o la capacidad de experimentar emociones.
Asimismo, la ley prohíbe explícitamente que la interfaz presente la interacción como una relación de carácter personal o profesional, así como asumir roles de asesoramiento o referencia directa para el usuario joven. Mientras que estados como California han impulsado normativas similares orientadas al control de los compañeros digitales, analistas del sector legal señalan que la legislación neoyorquina presenta un alcance considerablemente más amplio en su definición técnica.
Por su parte, agrupaciones del sector tecnológico como Tech:NYC expresaron su desacuerdo con la promulgación de la medida. Voceros de la organización manifestaron que el texto contiene imprecisiones y conceptos ambiguos, lo que a su juicio podría vulnerar las garantías constitucionales relativas a la libertad de expresión protegidas por la primera enmienda de la constitución de Estados Unidos.
La organización advirtió además que las restricciones técnicas exigidas podrían limitar de manera involuntaria el acceso de los jóvenes a herramientas de apoyo académico, como plataformas de tutoría, asistencia para programación y otros recursos informáticos útiles para la formación educativa y profesional, incrementando al mismo tiempo la necesidad de recopilar datos adicionales para verificar edades, lo que abriría nuevos debates sobre la privacidad de la información.
Fuente: Web. Editado por CDOL.








































