Una campaña de suplantación de identidad en curso está utilizando el nombre de Zoom y DocuSign para engañar a trabajadores y robar accesos corporativos, según un reporte publicado por Kaspersky.
El rastreo de la firma de ciberseguridad muestra que las notificaciones falsas han llegado a carpetas de entrada en América Latina, Europa Occidental, Medio Oriente, Rusia, Armenia y Azerbaiyán, buscando capturar datos de inicio de sesión, información personal e incluso registros bancarios.
El ataque se estructuró en dos etapas. La primera oleada circuló mediante correos que imitaban avisos oficiales de DocuSign. Poco más de una semana después, los investigadores detectaron un giro en la táctica para concentrarse en Zoom, enviando mensajes que alertaban sobre la supuesta desactivación inmediata de la cuenta. Con este recurso de urgencia, los atacantes buscan que la víctima presione un enlace malicioso o llene un formulario incluido en el propio mensaje. Para el 11 de septiembre, la empresa ya contabilizaba más de mil correos vinculados al operativo.
El uso de servicios cotidianos de oficina para realizar fraudes por correo es una práctica extendida en el sector informático. Evaluaciones sobre el panorama global de ciberamenazas, como las publicadas por firmas del sector de la talla de Trend Micro o Proofpoint, señalan que los intentos de ingeniería social basados en plataformas de trabajo remoto se mantienen constantes debido a que los empleados no suelen desconfiar de las notificaciones de las herramientas que usan a diario.
Si un atacante logra validar una clave, las consecuencias suelen escalar dentro de la empresa. Con una cuenta comprometida, los ciberdelincuentes pueden revisar información interna, enviar mensajes fraudulentos usando la identidad del usuario afectado y probar si esa misma contraseña abre la puerta a otros sistemas de la compañía.
Al evaluar este escenario, Leandro Cuozzo, analista senior de seguridad del Equipo Global de Investigación y Análisis de Kaspersky para América Latina, comentó que apoyarse en marcas de rutina permite a los atacantes bajar las defensas del usuario. Frente a esto, el especialista planteó que la estrategia de protección corporativa no puede depender únicamente de que el empleado identifique la trampa, sino de combinar la capacitación con herramientas capaces de bloquear estas comunicaciones antes de que lleguen a la bandeja de entrada.
En el sector coinciden en que reducir el impacto de estas campañas pasa por aplicar soluciones de filtrado en los servidores de correo, activar esquemas de autenticación multifactor y llevar a cabo pruebas periódicas de simulación para medir la reacción de los equipos de trabajo.
Fuente: Kaspersky







































