La biocomputadora basada en el ADN, la molécula que contiene el manual de instrucciones de la vida, ya es una realidad.
No es el primer intento de crear un sistema biológico de procesamiento de datos, pero en este caso, investigadores dirigidos por la Universidad Jiao Tong de Shanghai (China) han logrado desarrollar un dispositivo capaz de procesar algo más que unos pocos algoritmos, gracias a los 100.000 millones de circuitos que puede formar.
El resultado se ha publicado en la revista Nature: por ahora, la biocomputadora es capaz de resolver ecuaciones y otras operaciones matemáticas pero, según los autores del estudio, también podría adaptarse para otros fines, como el diagnóstico de enfermedades.
La informática basada en el ADN es una idea que se ha desarrollado muy rápidamente desde 1994, de forma similar a las computadoras cuánticas y tiene el potencial de crear máquinas que ofrezcan avances significativos en términos de velocidad, capacidad y energía consumida.
Los investigadores, dirigidos por Hui Lv, querían construir un sistema más versátil que los anteriores y con más posibilidades de uso: «La programabilidad y la escalabilidad son dos factores críticos para conseguir una informática versátil y de uso general. La programabilidad», afirman los autores del estudio, «permite a la computadora ejecutar diversos algoritmos, mientras que la escalabilidad permite gestionar una cantidad creciente de trabajo añadiendo recursos al sistema».
El planteamiento de los investigadores para lograrlo se basó en secuencias cortas de ADN fijadas entre sí para crear estructuras mayores, que luego pueden integrarse con diversas combinaciones dentro de circuitos. Los segmentos de ADN se mezclaron dentro de tubos de ensayo llenos de líquido, recurriendo a reacciones químicas para unir las piezas entre sí.
Fuente: Web. Editado por CambioDigital OnLine








































