La firma de investigación de mercado Forrester hizo públicas tres evaluaciones independientes sobre el panorama corporativo de la inteligencia artificial, en las que recomienda a los ejecutivos concentrar sus esfuerzos en la gobernanza práctica y la resiliencia operativa.
Según argumenta la consultora, el debate público centrado en los riesgos extremos o hipotéticos de esta tecnología dista considerablemente de los problemas reales que enfrentan las empresas en sus operaciones cotidianas.
El posicionamiento llega en un momento donde las organizaciones integran herramientas avanzadas en la gestión del conocimiento, el soporte a clientes, el desarrollo de software y el análisis de datos. Sin embargo, las organizaciones todavía afrontan barreras vinculadas al control de gastos, la preparación de sus trabajadores, la seguridad cibernética y la demostración de un rendimiento claro sobre las inversiones.
Desde la perspectiva de los analistas de Forrester, la brecha entre los temores sobre modelos de frontera y la realidad empresarial cotidiana resulta notoria, por lo que sugieren evitar distracciones ante las olas de alarmismo mediático para enfocarse en la disciplina operacional.
Uno de los puntos centrales abordados en los informes se relaciona con las interrupciones simultáneas registradas recientemente en servicios como ChatGPT, Claude y Grok. Estas fallas evidencian la vulnerabilidad que sufren las compañías al depender de un ecosistema tecnológico reducido e interconectado. Cuando estos sistemas respaldan procesos clave vinculados a los ingresos y a la productividad, las caídas del servicio dejan de ser un inconveniente técnico menor y se transforman en una contingencia operativa grave. Forrester enfatiza que esta tecnología ha dejado de ser un simple recurso de soporte para convertirse en infraestructura operativa crítica, lo que exige diversificar proveedores y diseñar planes de continuidad sólidos.
En cuanto a los aspectos financieros, la consultora advierte que numerosos planes de negocios subestiman el costo real de supervisar estos modelos. Mantener sistemas confiables exige inversiones continuas que superan los pagos por licenciamiento o acceso a las herramientas, pues incluye la capacitación del personal, las auditorías informáticas y la contratación de equipos de supervisión humana. Esta postura coincide con reportes de otras firmas del sector, como Gartner, cuyos analistas estiman que más del treinta por ciento de los proyectos corporativos de automatización generativa se abandonan tras la fase piloto debido a la elevación imprevista de costos operativos y la falta de un valor comercial cuantificable.
Por último, Forrester destaca que la fase actual del mercado exigirá mayor disciplina contable y de gestión por parte de los directores de tecnología y de finanzas. En lugar de centrar la estrategia corporativa en discusiones teóricas sobre el futuro de la tecnología, las decisiones cotidianas de las empresas estarán guiadas por la mitigación de la concentración de proveedores, el cumplimiento normativo y el cálculo transparente de la relación entre riesgo y costo.
Fuente: Forrester









































