EY analiza cómo la IA agentiva transforma el trabajo y las percepciones de los empleados

La encuesta muestra optimismo sobre la productividad, acompañado de inquietudes sobre roles, capacitación y liderazgo.

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Foto EY

La primera edición del EY Agentic AI Workplace Survey describe un escenario en el que el entusiasmo de los empleados por la inteligencia artificial convive con dudas significativas sobre su impacto en el empleo, la capacitación y la gestión del cambio. El estudio, realizado entre más de 1.100 trabajadores de oficina en Estados Unidos pertenecientes a empresas con ingresos superiores a los mil millones de dólares, muestra que la mayoría percibe la IA como una oportunidad para mejorar la productividad y la experiencia laboral. Sin embargo, también revela que muchas organizaciones no están ofreciendo la orientación necesaria para integrar estas tecnologías de forma coherente.

El informe señala que la adopción de agentes de IA se está produciendo en un contexto de expectativas elevadas. Una amplia mayoría de empleados anticipa beneficios en eficiencia y equilibrio laboral, pero más de la mitad expresa preocupación por la seguridad de su puesto en un entorno donde las tareas se automatizan y los roles evolucionan. Esta combinación de optimismo y ansiedad refleja una transición que no es únicamente tecnológica, sino también cultural. La falta de comunicación clara por parte de los equipos directivos acentúa esta tensión: según el estudio, los trabajadores con menor responsabilidad jerárquica son quienes se sienten más alejados de la estrategia de IA de sus organizaciones.

La comunicación emerge como un factor determinante. En las empresas donde la dirección explica de manera transparente su estrategia de agentes de IA, los empleados reportan mayores niveles de confianza, familiaridad con la tecnología y disposición a incorporarla en su trabajo diario. En cambio, la ausencia de mensajes claros alimenta la incertidumbre y ralentiza la adopción. Esta brecha comunicativa se amplifica entre niveles jerárquicos: mientras que solo una minoría de ejecutivos considera insuficiente la comunicación interna, una proporción mucho mayor de empleados de base afirma no tener una visión clara de los planes de IA de su empresa.

El estudio también identifica un déficit de formación. Aunque la mayoría de los trabajadores reconoce la necesidad de adquirir nuevas habilidades para desenvolverse en un entorno donde conviven humanos y agentes autónomos, muchos aseguran que la capacitación ofrecida por sus organizaciones es limitada o inexistente. Esta carencia impulsa a los empleados a aprender por su cuenta, lo que puede derivar en prácticas inconsistentes y en la adopción de herramientas sin supervisión adecuada. La situación se agrava por la proliferación de contenidos formativos de calidad desigual, un fenómeno habitual en tecnologías emergentes.

Los mandos intermedios se encuentran en una posición especialmente compleja. El informe muestra que una parte significativa de los gestores duda de su capacidad para liderar equipos en los que interactúan personas y agentes de IA. Las percepciones varían entre generaciones: mientras que los profesionales de mayor edad tienden a centrarse en la aplicación práctica y en las implicaciones éticas, los más jóvenes combinan entusiasmo con inquietud ante la magnitud del cambio. En conjunto, la falta de claridad estratégica y de herramientas de gestión contribuye a un clima de incertidumbre en un momento en el que se redefinen funciones y responsabilidades.

El análisis de EY se enmarca en un debate más amplio sobre el futuro del trabajo. Diversos estudios coinciden en que la automatización y la IA generativa transformarán tareas, roles y modelos organizativos durante la próxima década. Organismos internacionales como la OCDE han señalado que la adopción de IA puede aumentar la productividad, pero también requiere políticas de formación continua y mecanismos de protección laboral para evitar desigualdades. En este contexto, la capacidad de las empresas para comunicar, capacitar y acompañar a sus equipos será un factor decisivo para aprovechar el potencial de la IA sin generar fricciones innecesarias.

El informe concluye que las organizaciones se encuentran ante un punto de inflexión. La cuestión no es si la IA agentiva transformará el trabajo, sino cómo se gestionará esa transformación. Las empresas que articulen una visión clara, inviertan en formación y proporcionen a los gestores herramientas para liderar equipos híbridos estarán mejor posicionadas para integrar la tecnología de forma sostenible. En cambio, aquellas que deleguen la adopción en la iniciativa individual de los empleados corren el riesgo de avanzar de manera desordenada y perder oportunidades de innovación.

Fuente: Entrada en EY.com | Editado por CDOL

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