Una investigación del New Yorker cuestiona la confiabilidad de Sam Altman al frente de OpenAI

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Sam Altman, CEO de OpenAI.

Bajo el título Sam Altman podría cambiar nuestro futuro. ¿Se puede confiar en él?, los periodistas Ronan Farrow y Andrea Marantz publicaron una extensa investigación que arroja nuevas sombras sobre el líder de OpenAI. El reportaje es el resultado de un año y medio de trabajo, el análisis de 200 páginas de documentos internos inéditos y entrevistas con más de 100 personas que han formado parte de la trayectoria del directivo.

El informe reconstruye detalladamente la carrera de Altman, incluyendo la crisis institucional de 2023 que resultó en su destitución temporal y posterior reintegro en pocos días. A través de estos testimonios, emerge un perfil psicológico complejo: socios y antiguos colegas lo describen como una persona elusiva y poco honesta, llegando a mencionar rasgos «sociopáticos» o una falta de anclaje en la realidad.

Conflictos internos y falta de transparencia
La investigación recupera declaraciones críticas de figuras clave en el ecosistema de la IA. Ya en 2019, Ilya Sutskever, cofundador de OpenAI, expresaba sus dudas sobre si Altman era la persona adecuada para tener el control de esta tecnología. Estas advertencias coinciden con la postura del consejo de administración que lo despidió en 2023, alegando que el ejecutivo no era consistentemente sincero en sus comunicaciones.

El reportaje también revela comunicaciones privadas de Dario Amodei, exintegrante de OpenAI y actual director de Anthropic. En más de 200 páginas de documentos nunca antes divulgados, Amodei llega a calificar las afirmaciones de Altman como falsedades. Además, el texto detalla las intensas presiones de los inversores para su retorno, sus relaciones con figuras de poder y las acusaciones de investigadores que afirman que la empresa ha abandonado su misión original de seguridad en favor de la competencia comercial.

Implicaciones globales y riesgos de la IA
Ronan Farrow enfatiza que esta desconfianza no es un asunto menor, dado el impacto real que la IA tiene hoy en día. Según el periodista, la tecnología ya se emplea en operaciones militares y la empresa enfrenta actualmente siete demandas por homicidio culposo, relacionadas con casos en los que ChatGPT habría influido en suicidios y un asesinato.

La investigación advierte sobre los peligros económicos y sociales de esta carrera tecnológica. Se menciona la inminente pérdida de millones de empleos y el hecho de que la economía de Estados Unidos dependa cada vez más de unos pocos sistemas de IA altamente endeudados. De acuerdo con el reportaje, si la burbuja de la IA llegara a estallar, las consecuencias afectarían mucho más que la estabilidad de una sola compañía.

Fuente: Web. Editado por CDOL

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