En el Día Mundial del WiFi, Liberty Networks destaca una verdad fundamental que suele pasarse por alto: el rendimiento del WiFi empresarial depende completamente de la infraestructura que lo respalda. Los cables submarinos, la fibra terrestre y los centros de datos de baja latencia son la columna vertebral invisible que permite a los estándares inalámbricos más avanzados rendir al máximo.
La dependencia oculta: la realidad de la red de transporte del WiFi
En toda América Latina, las empresas están adoptando rápidamente herramientas cloud‑first, plataformas de colaboración en tiempo real y sensores de IoT. Sin embargo, muchas dan por hecho que basta con actualizar los puntos de acceso para resolver la congestión, las interrupciones o los picos de latencia. En la práctica, todos los datos que viajan por una red WiFi pasan por múltiples sistemas de cables submarinos y de rutas terrestres.
Una implementación saludable de WiFi empresarial requiere procesadores dedicados, múltiples puntos de acceso de bajo consumo y configuraciones centralizadas. Sin embargo, estos elementos no pueden compensar una ruta internacional de alta latencia. Cuando una transacción en la nube falla o una videoconferencia se congela, la raíz del problema casi nunca es la señal inalámbrica; es la red que la respalda.
Datos que definen la magnitud del desafío
Según destaca la Wireless Broadband Alliance (WBA) en la infografía del Día Mundial del WiFi 2026, el valor económico global del WiFi se estima en 4,9 billones de dólares. Solo en Estados Unidos, se proyecta que el WiFi genere 7,54 millones de empleos para 2027 y contribuya con el 3,4% del PIB en las grandes economías. América Latina sigue esta misma trayectoria: a medida que más empresas migran al trabajo híbrido y a operaciones digitales, la presión sobre las redes de transporte existentes crece exponencialmente.
Actualmente, 6.000 millones de personas están conectadas en todo el mundo, usando 21.100 millones de dispositivos conectados. Los envíos anuales de dispositivos Wi‑Fi totalizan 4.100 millones, incluidos 269,1 millones de dispositivos WiFi 7. Se espera que el valor de mercado del WiFi 7 alcance los US$26.200 millones para 2030. Estas cifras subrayan una tendencia clara: la demanda de capacidad inalámbrica se acelera a un ritmo mucho mayor que la modernización de muchas redes subyacentes.
Latencia, congestión y la conexión submarina
Según la International Data Corporation (IDC), la creciente demanda de capacidades de IA impulsa directamente la modernización de las redes empresariales, convirtiendo la resiliencia de la red de transporte en una necesidad estratégica. Tecnologías como la Voz sobre Protocolo de Internet (VoIP), que habilita plataformas como Zoom y Microsoft Teams, requieren latencias de un dígito o de dos dígitos bajos en milisegundos para garantizar su confiabilidad. Ese presupuesto de latencia se ve afectado por toda la ruta de red, desde la conexión inalámbrica hasta las redes de transporte regionales y los cables submarinos que llevan los datos por el Caribe y América Latina.
Una infraestructura de red sólida previene la congestión, evita las fallas de transacciones y protege los datos sensibles al aislar el tráfico de invitados de la red principal, al tiempo que permite a los administradores de TI expandir la cobertura a medida que la empresa crece. Con cerca de 60.000 kilómetros de fibra submarina y terrestre, Liberty Networks opera una de las redes de fibra óptica submarina y terrestre más extensas de la región, proporcionando la columna vertebral de alta disponibilidad y baja latencia que hace viable el Wi‑Fi empresarial a escala.
De lo inalámbrico a lo cableado: un imperativo estratégico
Para los directivos de sectores de telecomunicaciones y tecnología empresarial, la lección es clara: invertir en puntos de acceso Wi‑Fi 6E o WiFi 7 sin evaluar simultáneamente la capacidad y la resiliencia de la red de transporte genera una falsa sensación de seguridad. Los entornos de alta densidad (como sedes corporativas, plantas de fabricación, hospitales y universidades) requieren conexiones de transporte capaces de soportar cientos de usuarios simultáneamente, sin interrupciones ni zonas muertas.
Aun así, muchas empresas siguen tratando la infraestructura subyacente como algo secundario. Destinan su presupuesto a los últimos puntos de acceso, pero descuidan las conexiones que transportan datos a través de ciudades y océanos. Cuando la red subyacente es demasiado lenta o está sobrecargada, ni el equipo Wi‑Fi más moderno puede evitar retrasos, aplicaciones congeladas o llamadas interrumpidas. Para la empresa, esto se traduce en operaciones paralizadas, empleados frustrados y pérdida de ingresos difícil de detectar.
Liberty Networks continúa invirtiendo en la infraestructura que previene estos desafíos, incluyendo nuevos sistemas como MANTA y la reconfiguración de MAYA‑1.2, garantizando que las empresas de América Latina y el Caribe cuenten con la conectividad de baja latencia y alta redundancia necesaria para que cualquier estándar inalámbrico funcione como se espera.
En Liberty Networks, nos asociamos con empresas, operadores y comunidades empresariales, aprovechando nuestra amplia infraestructura de red, portafolio de soluciones de próxima generación y red de centros de datos para proporcionar una base sólida que permita el éxito empresarial en toda la región.
Autor: Danilo Fernandes, vicepresidente y director comercial de B2B para Latinoamérica en Liberty Networks.





































