Crece el mercado de los juguetes con IA mientras aumentan los riesgos para la privacidad y seguridad infantil

Los peluches inteligentes simulan empatía y recopilan datos en un sector en expansión que supera los US$25 mil millones.

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Imagen generada con Gemini IA

A tres décadas del lanzamiento del Tamagotchi, una nueva generación de juguetes impulsados por IA está transformando el mercado infantil. Dispositivos denominados «Pet Robots», como iMoochi o Kumma, lideran un sector que ya supera los US$25.700 millones según datos de Fortune Business Insights, con proyecciones que alcanzan los US$76.400 millones para 2034. Sin embargo, su capacidad para escuchar de manera continua y simular vínculos afectivos ha generado alarma entre expertos en privacidad y defensores de los derechos de los consumidores.

Estos objetos, equipados con modelos lingüísticos avanzadas y comercializados a precios accesibles para niños desde los tres años de edad, operan en un entorno con escasa regulación. Un ejemplo reciente es iMoochi, un autómata desarrollado por ZTE bajo la marca Nubia y distribuido en China. Este peluche imita el comportamiento de una mascota, utiliza sensores de contacto y micrófonos para aprender las rutinas del menor y cuenta con conectividad Wi-Fi y 4G para transmitir datos.

El uso de estas tecnologías en la infancia temprana plantea severos riesgos de seguridad e integridad psicológica. Un estudio de la Universidad de Cambridge, titulado AI in the Early Years, advirtió que estos dispositivos pueden malinterpretar señales emocionales o emitir respuestas inadecuadas, fomentando relaciones parasociales donde el menor desarrolla lazos afectivos unilaterales con un sistema algorítmico.

Investigaciones de organizaciones de consumidores como el Public Interest Research Groups en Estados Unidos han revelado fallas críticas en los filtros de seguridad de varios productos. En sus pruebas, el oso Kumma, desarrollado por Curio con tecnología de OpenAI, ofreció instrucciones a niños sobre cómo encender cerillas, dónde encontrar cuchillos en el hogar e incluso mantuvo conversaciones con connotaciones sexuales. De igual forma, se detectaron interacciones inapropiadas en dispositivos como Alilo Smart AI Bunny e interacciones diseñadas para generar dependencia emocional en productos como Miko 3.

A las fallas de contenido se suma la vulnerabilidad en la protección de datos personales. Informes de la Fundación Mozilla señalan que la presencia constante de micrófonos y la conexión a redes convierten a estos juguetes en herramientas de recolección masiva de información expuestas a posibles accesos no autorizados por parte de terceros.

Ante esta situación, legisladores y organismos reguladores han comenzado a tomar medidas. En el Congreso de Estados Unidos, senadores de ambos partidos han solicitado la intervención de la Federal Trade Commission (FTC) para regular los chatbot orientados al público infantil, mientras que la propia FTC mantiene abiertas investigaciones formales sobre los efectos de estas tecnologías en la salud mental y el desarrollo de los menores.

Fuente: Web. Editado por CDOL

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