La popularidad repentina en Internet incrementa las amenazas de ciberseguridad en menores

La recopilación de datos a partir de videos virales facilita la ingeniería social y la suplantación de identidad en América Latina.

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La práctica conocida como «Farmear Aura», un fenómeno que se ha extendido entre niños y adolescentes en las plataformas digitales, consiste en difundir videos en los que realizan bailes, gestos o bromas con el objetivo de proyectar carisma y sumar puntos de aura simbólicos entre sus pares.

Esta tendencia ha comenzado a encender alarmas en materia de seguridad digital debido a las implicaciones de privacidad que acarrea la viralización imprevista de estos contenidos. Según un comunicado oficial de la firma de ciberseguridad Kaspersky, la exposición mediática repentina facilita que terceros sin relación con los menores puedan rastrear sus perfiles en distintas aplicaciones y recopilar datos sensibles como el colegio al que asisten, sus ubicaciones habituales, pasatiempos y rutinas diarias.

El riesgo se intensifica cuando usuarios externos conectan información dispersa en la red o revisan publicaciones antiguas para estructurar un perfil completo del menor. La empresa advierte que este tipo de recopilación sistemática de datos incrementa las posibilidades de que los adolescentes sean víctimas de suplantación de identidad, ingeniería social e intentos de fraude.

De acuerdo con el estudio Lenguaje Digital elaborado por la propia compañía de seguridad, en promedio el 40% de los padres latinoamericanos con hijos menores de 15 años reconoce que el uso de redes sociales figura entre las actividades principales que sus representados realizan en Internet.

La dinámica del Farmeo de aura ha traspasado el entorno virtual para manifestarse en espacios públicos de América Latina mediante las denominadas batallas de aura, encuentros donde los jóvenes ejecutan movimientos frente a espectadores que los graban con sus teléfonos móviles para subir posteriormente el material a las redes. En este contexto, expertos del sector señalan que un menor no requiere una audiencia consolidada de seguidores para que su imagen alcance un alcance masivo, pues cualquier fragmento de video grabado en un evento escolar o deportivo puede ser transformado en un contenido viral fuera de su control.

Reportes de organismos internacionales dedicados a la protección de la infancia en entornos digitales, como Unicef, han documentado previamente que la sobreexposición de datos personales en plataformas públicas incrementa los riesgos de ciberacoso y explotación, dado que la información compartida de forma abierta permanece accesible en la web de manera prolongada. Por su parte, firmas de análisis de la industria tecnológica como Gartner e IDC coinciden en que la proliferación de herramientas avanzadas de rastreo de datos ha reducido el costo de ejecución para quienes buscan perfilamientos no autorizados en línea.

Ante este panorama, la gerente de productos al consumidor para NOLA y SOLA en Kaspersky, Carolina Mojica, señala que la información disponible alrededor de un contenido viral puede ser utilizada por ciberdelincuentes para personalizar fraudes, intentar tomar el control de cuentas personales o ejercer extorsión. Entre las medidas recomendadas para mitigar estos factores de riesgo figuran la revisión periódica de la huella digital junto con los menores, la restricción del nivel de privacidad en las cuentas de redes sociales, el uso de autentLa tendencia viral conocida como farmear aura, mediante la cual niños y adolescentes comparten videos breves realizando gestos, bailes o actitudes para proyectar carisma y ganar puntos simbólicos de popularidad entre sus pares, está exponiendo la privacidad de los menores de edad en América Latina. Un informe reciente de la firma de ciberseguridad Kaspersky advierte que la viralización involuntaria o repentina de estos contenidos permite a terceros rastrear perfiles, ubicar centros educativos y reconstruir las rutinas diarias de los jóvenes.

El fenómeno ha trascendido las plataformas digitales para trasladarse a espacios públicos mediante las llamadas batallas de aura, encuentros presenciales donde los adolescentes son grabados por otros asistentes que luego difunden el material en la red. De acuerdo con el estudio Lenguaje Digital elaborado por la misma compañía de seguridad, en promedio el 40% de los padres latinoamericanos con hijos menores de 15 años señala que el uso de redes sociales se encuentra entre las principales actividades que sus hijos realizan en Internet.

El principal riesgo identificado por los analistas radica en la consolidación de la huella digital. Cuando un video adquiere relevancia masiva, usuarios desconocidos suelen investigar la identidad del menor cruzando datos de cuentas antiguas, fotos etiquetadas y comentarios en diferentes plataformas. La recopilación combinada de elementos como el nombre del colegio, números telefónicos, fechas de cumpleaños o lugares frecuentados facilita la creación de perfiles detallados que pueden ser utilizados por cibercriminales para la suplantación de identidad, el acoso digitales o la ingeniería social.

Esta problemática se enmarca en un contexto global de creciente preocupación por la tutela de los menores en el entorno digital. Un informe de la Unicef sobre la infancia en el mundo digital ya señalaba que la huella digital temprana genera vulnerabilidades a largo plazo cuando la información queda al acceso del público general. Por su parte, la organización especializada Internet Matters sostiene que los mecanismos de manipulación orientados a adolescentes suelen aprovechar la búsqueda de validación social y la falta de experiencia para detectar perfiles falsos.

Desde Kaspersky explican que la exposición masiva suele ir acompañada de mensajes directos de desconocidos que ofrecen supuestas colaboraciones, incentivos económicos o representación de marcas. Carolina Mojica, gerente de productos al consumidor para las regiones NOLA y SOLA en Kaspersky, señala que la información pública expuesta permite a un ciberdelincuente personalizar fraudes, simular cercanía y generar una falsa sensación de familiaridad que facilita la manipulación del menor. La ejecutiva enfatiza que, aunque la viralidad suele ser efímera, la circulación de los datos personales recopilados puede perdurar en el tiempo.

Frente a esta situación, los especialistas sugieren realizar revisiones periódicas de la configuración de privacidad en los dispositivos y cuentas de los menores, ajustar los niveles de visibilidad de las publicaciones, activar sistemas de autenticación de múltiples factores y educar sobre la verificación de contactos no solicitados en la red para reducir el riesgo de extorsión o uso indebido de la información personal.

Fuente: Kaspersky

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