Clonación de voz con IA impulsa nuevas modalidades de estafa telefónica

Reporte de ESET señala que uno de cada cuatro usuarios ha recibido llamadas manipuladas con audio sintético.

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Las estafas telefónicas mediante clonación de voz con inteligencia artificial han dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una amenaza accesible y creíble.

Según un informe reciente de la firma de ciberseguridad ESET Latinoamérica, la disponibilidad de herramientas tecnológicas de bajo costo permite a grupos delictivos sintetizar voces humanas con apenas unos segundos de audio extraídos de publicaciones en redes sociales o registros públicos de trabajo. Ante el incremento de estas modalidades, especialistas de la compañía recomiendan la adopción de una clave o palabra de seguridad acordada previamente en el entorno familiar para validar la identidad de quienes llaman en situaciones de emergencia.

El alcance de este tipo de fraude ha sido documentado por firmas de análisis del sector de las telecomunicaciones. De acuerdo con datos publicados por la plataforma de identificación de llamadas Hiya en marzo, el 25% de los usuarios en Estados Unidos afirma haber recibido una llamada respaldada por voz sintética durante los últimos doce meses. La misma investigación señala que otro 24% de los encuestados admite incapacidad para distinguir entre una voz real y una clonada, mientras que el doble de los consumidores percibe que las técnicas de los estafadores avanzan a mayor velocidad que las herramientas de filtrado de las operadoras móviles.

La modalidad opera principalmente bajo el esquema de secuestros virtuales. Los delincuentes combinan fragmentos de audio alterados con sonidos de llanto o ruido ambiental para generar confusión y sobrecarga emocional en la víctima. La efectividad del engaño se apoya en información recopilada mediante técnicas de inteligencia de fuentes abiertas, monitoreando perfiles digitales para intervenir en momentos oportunos, como viajes o estadías en el extranjero donde la comunicación directa se dificulta.

Frente a este escenario, el investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica, Mario Micucci, explica que una palabra de seguridad debe ser fácil de recordar pero poco común, evitando términos expuestos en plataformas digitales como nombres de mascotas o aficiones deportivas. De no recordar la clave en un momento crítico, los protocolos sugeridos incluyen interrumpir la comunicación, verificar la situación mediante mensajes en grupos familiares privados o realizar preguntas sobre datos no digitalizados que solo conozcan los involucrados.

En caso de concretarse el fraude, las guías del sector coinciden en interrumpir el contacto de inmediato, notificar a las entidades bancarias para intentar congelar las transacciones y presentar la denuncia ante las autoridades locales junto con los registros de llamada disponibles. Asimismo, organismos internacionales de ciberseguridad como la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de la Infraestructura de Estados Unidos sugieren reforzar la seguridad digital general mediante la autenticación de dos factores y el ajuste de privacidad en perfiles personales.

Fuente: ESET

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