El economista jefe de Apollo Global Management, Torsten Slok, sostiene que la inteligencia artificial todavía no ha producido un beneficio financiero medible para las empresas estadounidenses fuera del sector tecnológico. La conclusión aparece en su boletín The Daily Spark, publicado el 24 de octubre de 2026, y se apoya en cinco gráficos elaborados con datos de Bloomberg, Macrobond y fuentes oficiales.
Según su análisis, los ingresos por trabajador —ajustados por inflación— aumentan en el grupo de las siete grandes tecnológicas (conocido como Mag 7), pero se mantienen planos en el resto de las compañías del S&P 500 (el llamado S&P 493). El patrón se repite en los márgenes de ganancia, que suben en el primer grupo y no presentan variaciones en el segundo. Slok añade que tampoco existen señales de que la IA esté impulsando el crecimiento de la productividad agregado, medida mediante la serie de productividad total de los factores de la Reserva Federal de San Francisco.
El economista afirma que las grandes empresas tradicionales han comenzado a reevaluar su postura. En lugar de percibir el gasto en tokens (la unidad con la que se cobra el uso de modelos de IA) como una fuente de crecimiento, lo tratan como un centro de costo que presiona los márgenes. Las compañías respaldadas por capital de riesgo gastan cada vez más en estos servicios, indica, mientras que las empresas convencionales no consideran necesario implementar el modelo más reciente ni están dispuestas a pagar por él. Mientras el uso de IA agéntica se concentre en un segmento reducido de la economía, advierte, su efecto macroeconómico seguirá siendo limitado.
Para Slok, la verdadera incógnita es si las empresas podrán convertir una inteligencia cada vez más barata en mayores ingresos y márgenes, a medida que los modelos se vuelven reemplazables. Considera que será complejo, pues en el ámbito empresarial la inteligencia es principalmente criterio, y este depende directamente del contexto. Agrega que la IA no comprende la rendición de cuentas, la confianza, la cultura organizacional, las reglas no escritas ni los dilemas éticos: factores que influyen directamente en el riesgo reputacional y, por ende, en la rentabilidad de un negocio.
Los datos de adopción matizan este panorama. El informe de gasto empresarial de Ramp, plataforma de gestión de gastos corporativos, estima la adopción de IA en las empresas en un 55,7%, cifra que supera con holgura la del gobierno estadounidense. Ramp mide la adopción a través de pagos observados en una muestra de más de 70,000 clientes, y reconoce que probablemente subestima el uso real al no captar herramientas gratuitas ni cuentas personales.
Los resultados financieros trimestrales ofrecen otra lectura. FactSet calcula que las ganancias del S&P 500 crecieron un 29,0% interanual en el tercer trimestre de 2026, combinando resultados reportados y estimaciones. Para las 493 compañías restantes del índice, el crecimiento se sitúa en un 27,7%, frente al 33,2% estimado para el Mag 7. La firma señala que los analistas esperan que en el cuarto trimestre las Mag 7 crezcan a un ritmo menor que las otras 493 empresas, un fenómeno no visto desde el cuarto trimestre de 2022. Se trata de indicadores distintos a los empleados por Apollo —centrados en ingresos por trabajador y márgenes—, e incluso las estimaciones varían según la firma de análisis: Russell Investments, por ejemplo, proyecta un 20,3% para el Mag 7 (*)
Slok concluye que el debate sobre el verdadero impacto económico de la IA se resolverá en el desempeño del S&P 493 y no en el del sector tecnológico, señalando que hasta la fecha no existe evidencia sólida de mejoras en ingresos o márgenes fuera de dicho sector.
(*) Magnificent Seven: Apple, Microsoft, Alphabet(Google), Amazon, Meta(Facebook), Nvidia, Tesla
Fuente: Apollo.com | Editado por CDOL









































