El fabricante estadounidense de microprocesadores Intel ha ganado un importante litigio antimonopolio de 15 años de duración.
El Tribunal Supremo de Justicia de la UE ha confirmado una sentencia anterior del Tribunal General, que había fallado a favor de Intel, desestimando una multa de 1 060 millones de euros impuesta por la Comisión Europea.
La multa se impuso a Intel en 2009 por «abuso de posición dominante en el mercado», al considerar la Comisión que el fabricante de chips había incurrido en prácticas anticompetitivas, como la concesión de descuentos a los fabricantes de ordenadores para obtener una ventaja desleal sobre su rival AMD.
«Estos descuentos y pagos impedían efectivamente a los clientes y, en última instancia, a los consumidores, elegir productos alternativos», declaró entonces la Comisión. «Al socavar la capacidad de sus competidores para competir sobre la base de los méritos de sus productos, las acciones de Intel socavaron la competencia y la innovación».
Sin embargo, Intel recurrió la decisión y, en 2022, el Tribunal General de la UE, el segundo más alto tribunal del bloque, anuló la multa, alegando que el análisis de la Comisión era incompleto, lo que hacía imposible establecer el criterio jurídico en torno a si los descuentos podían tener efectos anticompetitivos.
En respuesta, la Comisión interpuso un recurso ante el TJUE, pero la sentencia de hoy dice que «rechaza todos los motivos de recurso planteados por la Comisión».
Aunque la multa de 1.060 millones de euros se ha archivado, la Comisión sigue apuntando a Intel por lo que considera prácticas anticompetitivas.
El año pasado, la Comisión volvió a imponer una multa inferior, de 376,36 millones de euros, por abuso de posición dominante en el sector de los chips informáticos entre 2002 y 2006.
El Comisario de Política de Competencia de la UE, Didier Reynders, declaró que la multa se había vuelto a imponer porque Intel abusó de su posición dominante de una manera que es «ilegal según nuestras normas de competencia».
«Intel pagó a sus clientes para limitar, retrasar o cancelar la venta de productos que contenían chips informáticos de su principal rival», dijo Reynders. «Nuestra decisión muestra el compromiso de la Comisión de garantizar que las infracciones antimonopolio muy graves no queden sin sanción».
Esta victoria de Intel podría tener profundas implicaciones para la industria tecnológica. Al establecer un precedente legal importante, podría disuadir a la Comisión Europea de imponer multas tan elevadas en el futuro, al menos en casos similares. Además, podría incentivar a otras empresas a desafiar las decisiones regulatorias cuando consideren que son injustas o basadas en pruebas insuficientes. Sin embargo, es importante destacar que la Comisión sigue investigando a Intel por otras prácticas anticompetitivas, lo que sugiere que esta batalla legal aún no ha terminado.
Fuente WEB | Editado por CambioDigital OnLine







































