La práctica de reenviar contenidos en plataformas digitales sin comprobar su origen mantiene activa la circulación de noticias falsas en América Latina, incluso cuando los usuarios agregan advertencias explícitas sobre la falta de certeza respecto al material compartido.
En el marco del Día contra las Fake News, conmemorado cada 21 de agosto, la firma de ciberseguridad Kaspersky señaló que el uso de expresiones como «no sé si sea cierto, pero lo envío» o «me lo mandó alguien conocido» convierte a los cibernautas en amplificadores involuntarios de desinformación en redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea.
De acuerdo con el estudio Lenguaje Digital realizado por la compañía en la región, existe una disparidad entre la capacidad percibida para entender el concepto de noticia falsa y la habilidad para detectarla en la práctica. Mientras el 71% de los encuestados afirma saber qué es una fake news, solo el 56% considera que podría reconocerla, al tiempo que un 37% señala que lo haría solo de forma parcial y un 7% admite incapacidad para identificarla.
El informe de la empresa, elaborado mediante un levantamiento cuantitativo a cargo de la consultora CORPA sobre usuarios de dispositivos móviles en países como Brasil, Colombia, México y Perú, detalla los canales con mayor prevalencia para la distribución de estos textos e imágenes. Un 77% de las personas expuestas a este tipo de contenidos reporta haberlos encontrado en redes sociales en los últimos 12 meses, mientras que un 46% los recibió a través de chats o aplicaciones de mensajería.
El mecanismo de propagación encuentra sostén en la confianza interpersonal. Cuando la información proviene de familiares, amigos o compañeros de trabajo, el receptor suele asumir que el remitente verificó la autenticidad previamente, disminuyendo el grado de escepticismo. Sin embargo, el origen frecuentemente se remonta a cadenas anónimas compuestas por capturas de pantalla editadas, videos fuera de contexto, fotografías antiguas o fragmentos de declaraciones manipuladas para alterar el mensaje original.
La utilización de apelaciones emocionales como el miedo, la indignación o llamados de urgencia inmediatos incrementa la velocidad de reenvío antes de efectuar un análisis crítico del texto. Además del daño reputacional o la desinformación pública, este fenómeno es aprovechado por actores maliciosos para integrar enlaces de ingeniería social, páginas de suplantación de identidad o archivos con malware enfocados en el fraude financiero y la captura de credenciales.
María Isabel Manjarrez, analista senior de seguridad del Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky, indicó que el desafío de la ciberseguridad se intensifica cuando la confianza personal conduce a abrir enlaces desprotegidos o descargar adjuntos sospechosos. Frente a este panorama, las organizaciones del sector tecnológico sugieren frenar las cadenas de reenvío cuando no sea posible confirmar la fuente, contrastar los datos de forma independiente en motores de búsqueda, localizar las publicaciones originales completas y mantener soluciones de protección actualizadas en los dispositivos móviles y de escritorio.
Fuente: Kaspersky





































