La IA y las redes sociales redefinen los hábitos de compra de la generación Z

Según datos de la consultora McKinsey, el 28% de los jóvenes de entre 14 y 29 años recurre a herramientas de inteligencia artificial generativa para realizar sus compras.

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El uso de la inteligencia artificial y las redes sociales consolida una transformación en los hábitos de consumo globales, situando a la generación Z a la cabeza de un cambio en las dinámicas de compra y en la gestión del cuidado personal.

De acuerdo con una investigación realizada por la consultora estratégica McKinsey & Company mediante un análisis de opinión a consumidores en cinco mercados clave, las tecnologías emergentes y el bienestar integral han pasado a priorizarse dentro de las decisiones cotidianas en el comercio minorista.

El informe revela que un 28% de los jóvenes pertenecientes a la generación Z, con edades comprendidas entre los 14 y 29 años, ya emplea de forma activa herramientas de inteligencia artificial generativa para efectuar compras. Esta cifra supera la adopción observada en la generación de los baby boomers, donde la tasa de utilización alcanza un 16%. Asimismo, un 60% de los consumidores jóvenes recurre con regularidad a los resúmenes generados por inteligencia artificial en los motores de búsqueda, frente al 29% registrado entre los compradores de mayor edad.

En paralelo, la monitorización de la salud se ha digitalizado a través del uso masivo de dispositivos inteligentes. El levantamiento de datos expone que el 75% de los integrantes de la generación Z y el 73% de los millennials utilizan herramientas de seguimiento continuo como monitores de glucosa, relojes inteligentes y pulseras de actividad física. El uso de estas soluciones decrece progresivamente en los grupos de mayor edad, registrando un 55% en la generación X y un 32% en los baby boomers.

La distribución del gasto también refleja una evolución hacia el consumo experiencial por encima del consumo de productos físicos. Entre los años 2023 y 2025, el mercado global de experiencias registró una tasa de crecimiento anual del 2,6%, alineándose con las dinámicas previas al periodo de la pandemia de COVID-19. Por su parte, la adquisición de bienes no esenciales mostró una desaceleración al avanzar únicamente un 0,8% en el mismo trienio, en contraste con el aumento del 2,3% promediado entre 2015 y 2019. El segmento enfocado a las experiencias de viaje, que integra turismo, aviación y hospedaje, se incrementó un 4,4% anual en el periodo analizado.

El contexto económico de estancamiento salarial e incrementos en el costo de vida ha derivado en la adopción de prácticas orientadas al ahorro y la reducción del desperdicio. Un 82% de las personas encuestadas sostiene que prolonga la vida útil de sus bienes antes de reemplazarlos, un 69% opta por reparar productos dañados en lugar de desecharos y un 68% afirma tomar medidas deliberadas para recortar desechos.

Como resultado de estos ajustes financieros, los esquemas de consumo alternativo han cobrado relevancia en el sector del comercio al por menor. Las métricas del estudio indican que un 30% de los consumidores adquiere prendas de vestir de segunda mano a través de plataformas de recompra o «recommerce», mientras que más del 20% aplica este criterio en otras categorías de bienes de consumo. Adicionalmente, casi la mitad de los usuarios ha comenzado a realizar de forma autónoma tareas o servicios por los que anteriormente realizaba desembolsos a terceros.

Fuente: McKinsey & Company

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