Relaciones cada vez más estrechas entre Japón y Estados Unidos en el frente de las infraestructuras digitales y la seguridad de los datos, en un contexto marcado por la creciente competencia global sobre la Inteligencia Artificial (IA). En este marco se inserta la nueva gran inversión anunciada por Microsoft con un valor de US$10 mil millones, desde ahora hasta 2029, para el fortalecimiento de las infraestructuras de IA y los servicios en la nube.
La operación fue anunciada por Brad Smith, vicepresidente del consejo de administración y presidente del gigante estadounidense, durante un encuentro en Tokio con la primera ministra japonesa Sanae Takaichi. El plan, definido por Smith como el proyecto de inversiones más imponente en Japón, prevé además una asociación con los grupos locales SoftBank y Sakura Internet para el desarrollo de centros de datos dedicados a la IA.
La iniciativa incluye también el refuerzo de la ciberseguridad en colaboración con agencias gubernamentales y un programa de formación para un millón de ingenieros, realizado con los gigantes de las telecomunicaciones NTT y NEC. Takaichi acogió favorablemente el anuncio, subrayando su valor para la soberanía de los datos del país, principio según el cual los datos digitales deben estar sujetos a las normativas del territorio en el que se generan o almacenan. La inversión sigue al plan bienal de US$ 2.900 millones anunciado por Microsoft en 2024 para la actualización de los centros de datos japoneses esenciales para el uso de la IA.
El anuncio se produce un día después del inicio del examen de un proyecto de ley en la cámara baja para establecer una agencia nacional de inteligencia, con el objetivo de reforzar las capacidades de recolección y análisis de información en materia de seguridad.
El nuevo organismo funcionaría como un centro de coordinación entre las diversas entidades ya activas, entre ellas la policía, la inteligencia interna y los ministerios, en un contexto marcado por crecientes tensiones regionales, principalmente el expediente que concierne al expansionismo de China en la región. El proyecto ha planteado interrogantes sobre el riesgo de una ampliación del control estatal sobre los datos sensibles, con miembros de la oposición que han expresado su preocupación por un posible acceso a información de ciudadanos, empresas y organizaciones, y las consiguientes implicaciones para la privacidad.
Fuente: Microsoft






































