Google evalúa el envío de procesadores de inteligencia artificial al espacio con el proyecto Suncatcher

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Simulación por IA

Google inició una fase de pruebas operativas para evaluar la viabilidad de trasladar infraestructura de cómputo de inteligencia artificial al espacio mediante el proyecto Suncatcher. La iniciativa busca aprovechar la radiación solar constante en la órbita baja terrestre, donde los satélites pueden generar hasta ocho veces más energía solar que las instalaciones fotovoltaicas en la superficie terrestre, al tiempo que se explora una alternativa a las crecientes demandas energéticas y de refrigeración que experimentan los centros de datos terrestres.

La primera fase de validación en órbita contempla el envío de un satélite prototipo integrado con procesadores de unidad de procesamiento de tensores (TPU), en colaboración con la firma Planet, a bordo de la misión de viaje compartido Transporter-18 de SpaceX. Este ensayo inicial tiene como objetivo medir el desempeño de los componentes electrónicos frente a las condiciones del entorno espacial, caracterizadas por aceleraciones de lanzamiento, radiación cósmica y dinámicas térmicas en el vacío.

Durante la fase de preparación en tierra, los ingenieros sometieron los procesadores TPU Trillium a pruebas de resistencia mecánica y ambiental. En las simulaciones de despegue, los módulos soportaron vibraciones en tres ejes y cargas de aceleración sostenida de hasta 10 veces la fuerza de gravedad (g), alcanzando picos entre 50 y 100 g en componentes individuales. Asimismo, en el Laboratorio Nuclear Crocker de la Universidad de California en Davis, se expuso el chip a haces de protones para medir el impacto de eventos solares y rayos cósmicos. Los resultados indicaron una tolerancia a dosis totales de radiación ionizante superiores a la carga acumulada estimada para una misión orbital de cinco años.

El diseño térmico representa un desafío técnico fundamental para la operabilidad del sistema. Al no existir transferencia de calor por convección de aire en el vacío espacial, la disipación se realiza mediante un esquema combinado de conductos térmicos y radiadores. Los prototipos han sido evaluados previamente en cámaras de vacío térmico para simular las oscilaciones de temperatura antes de su verificación operativa en el espacio.

Esta iniciativa se suma a una tendencia en el sector tecnológico donde diversos actores de la industria espacial y de datos evalúan la viabilidad técnica y económica de la infraestructura orbital. La consultora Gartner y analistas de la industria de semiconductores han señalado que la escala energética exigida por los modelos del lenguaje a gran escala ha impulsado la búsqueda de alternativas de infraestructura. A futuro, la hoja de ruta de la compañía contempla una segunda etapa para el año 2027, orientada a desplegar dos satélites que pondrán a prueba enlaces de comunicación láser de alta densidad y corto alcance para interconectar cúmulos de procesadores en órbita.

Fuente: Blog de Google | Editado por CDOL

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